El tirón del número uno: Roca Rey y la dictadura de la rotundidad
Por
Magaly Zapata
El
escalafón taurino refleja cifras frías, pero no siempre cuenta la verdad
absoluta sobre quién manda en el toreo. Al revisar la tabla de festejos de la
temporada, el nombre de Andrés Roca Rey aparece en el podio con 38 tardes
cumplidas. Por encima en festejos está Alejandro Talavante (45) y Borja
Jiménez (39). Sin embargo, el balance no deja lugar a dudas: la hegemonía, el
impacto de taquilla y la rotundidad en el ruedo siguen teniendo un solo dueño.
Ha lidiado 77 reses con una media de 0.80 orejas por toro, muy
por encima del líder de festejos, Alejandro Talavante (0.59 orejas por toro en
92 reses).
Pero esta
lectura nos exige mirar el tremendo peaje físico pagado. Por encima de Morante,
Roca Rey encabeza en 2026 la lista de toreros con percances de extrema gravedad
en cosos importantes. A la cornada muy grave de Sevilla en abril se sumó el
percance en Arles donde cayó a plomo sobre el cuello y la cogida en San Martín
de Valdeiglesias. Y recientemente Nimes: en un estelar mano a mano a cara de
perro frente a Talavante, sufrió espeluznante voltereta con varetazo en la
barbilla, imponiéndose a su circunstancia y con 3 orejas abrió por segunda vez
en su carrera la mítica Puerta de los Cónsules.
En sus 38
festejos y 77 toros lidiados, Roca Rey suma 62 orejas y 1 rabo,
liderando en solitario el apartado global de apéndices por delante de las 61
orejas de David de Miranda y las 55 de Talavante y Borja Jiménez. La gran
diferencia radica en la frecuencia y densidad de los triunfos: mientras el
torero de Trigueros cimentó su cifra tras abrir la Puerta del Príncipe
sevillana y mantener una notable regularidad, Roca Rey ha firmado sus 20
faenas premiadas con dos orejas (20 Puertas Grandes) con una frecuencia
implacable en el circuito de mayor responsabilidad —Sevilla, Bilbao, Pamplona o
Nimes—, superando la rotundidad de Talavante (15), Borja Jiménez (14) y
Castella (7). No se trata solo de cosechar apéndices, sino de imponer una
autoridad inapelable feria tras feria con la responsabilidad de llevar el peso
de la púrpura.
Y también se traduce en un fenómeno social sin parangón en la tauromaquia contemporánea: alcanzando un 81.5% de sus compromisos con el cartel de «No hay billetes» (31 llenos en 38 tardes). Este arrastre descomunal ha movilizado a más de 460,000 espectadores en lo que va de campaña —con una media superior a las 12,000 personas por tarde—, superando con creces la capacidad de convocatoria de sus competidores directos. En las ferias de mayor responsabilidad, Roca Rey ha alternado con las máximas figuras del momento —Morante, Talavante, Manzanares o Luque—, además de medirse en duelo directo con la nueva generación que aprieta el escalafón, como Borja Jiménez, Tomás Rufo, David de Miranda o Juan Ortega. Y ante el “vis a vis” del 1 de noviembre en Acho con Sebastián Castella (30 festejos y 41 orejas), han compartido este año 5 paseíllos: Roca lleva mínima ventaja de 9 orejas a 8 con un empate de 3 Puertas Grandes cada uno.
El caso es
que sin importar el compañero ni la plaza, el coleta peruano muestra que el
verdadero liderazgo se mide por la capacidad de imponerse y triunfar. No es el
que más ha toreado. Tampoco es el que más toros ha lidiado, pero sí el que más
percances ha sufrido y el que más rotundidad ha firmado en los ruedos. Y quizá
ahí esté la explicación de ese tirón que hace que, cuando aparece su nombre en
un cartel, la plaza se llena y dicta el ritmo de la temporada. El escalafón ordena. La rotundidad distingue. (Estadísticas al 26/9)




















