José Tomás presenta el libro "Diálogo con Navegante", Madrid, 23-mayo-2013 from Suerte Matador TV on Vimeo.
jueves, 23 de mayo de 2013
José Tomás presenta su libro
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jose tomas
miércoles, 22 de mayo de 2013
Vale oro. Léelo.
Este post de mi amiga y jefa Ana Pedrero VALE ORO. Y si ella lo permite lo suscribo, desde su rabia y respeto por la vida y por la muerte, con absoluta verdad.
"Ya está bien de faltarle al respeto a los que se están jugando la vida, hayan estado mejor o peor; bien, regular o rematadamente mal. Los imbéciles desconocen que el juego del toro tiene sus reglas, tiene sus tiempos, tiene los momentos en los que protestar, pitar, opinar, llevar al olvido o a la gloria. Por eso es tan grande, tan democrático. Por eso todos opinamos".
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José Tomás en Málaga
![]() | carrusel taurino (@carruseltaurino) |
El 24 de agosto en La Malagueta Juan José Padilla, José Tomás y Manzanares pondrán Málaga en primera línea del mundo taurino. | |
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San Isidro ayer y hoy. David Mora, por actitud y firmeza; y Fandiño, además oreja de sangre
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Ayer fue David Mora quien se montó en la complicada tarde con una faena a su primero en la que aguantó firme y dispuesto, en actitud de ganar la pelea todo, el que consiguió lo más destacado. Desde el saludo capote, verónicas y medias con sabor de añtaño, meciendo el capote con gusto, hasta la faena de muleta ganando la iniciativa al peligroso toro que no se la puso facil, incluso le pegó en el tobillo un puntazo. Hubo faena y estocada. Dio una vuelta merecida al ruedo, pero debió ser oreja. Tarde en la que Ucedo no tuvo suerte con su lote y Gallo, se lo dejó ir sin desorejar, mal asunto.
Martes 21 de mayo 2013. Plaza de Toros Monumental de Las Ventas. Decimotercera de abono. Tres cuartos de entrada. Cinco toros de Pedraza de Yeltes y un sobrero de José Vázquez (5) desiguales de presentación y comportamiento para Uceda Leal: silencio y bronca tras dos avisos Eduardo Gallo: pitos y silencio tras aviso David Mora: vuelta tras petición y silencio INCIDENCIAS: David Mora pasa a la enfermería tras la muerte del sexto toro por un puntazo en el gemelo.
BURLADERO. Se echó de menos un brindis al cielo en honor del maestro Pepe Luis Vázquez, que no pase sesapercibido el detalle de educación taurina en una tarde en la que casi nada funcionó a pesar de ser una de las más esperadas por la afición. Tampoco se llenó la plaza, como cabía de esperar si es que en realidad existe un resquicio de la misma, tras la expectación que habían levantado los tres toreros del cartel y el debut de la ganadería salmantina de Pedraza de Yeltes. Uceda Leal desaparecido en combate con sus dos toros, Eduardo Gallo naufraga con un lote de puerta grande y David Mora se topa con dos animales distintos. Lo único destacable en esta corrida tan desangelada fue la actitud de un torero que viene a no dejarse nada atrás en el escenario más relevante del toreo, un toro excelente de la debutante y un sobrero de dulce. CRONICA COMPLETA AQUI

Y hoy, fue Fandiño, con similares argumentos compuso una faena de toma y daca ante un toro aspero pero con movilidad, encastado, que le exigió seguridad pero que como colofón de los tornillazos que pegó en la lidia, el último acestó la cornada grave al torero de Orduña en la pierna de salida, muslo derecho, cuando entró a matar. Cortó oreja de sangre. El Cid, estuvo acertado al dar ventajas a su galopón segundo y enjaretando muletazos en largo pero a mitad la faena se desinfló. Luque sin suerte con su lote.
Miércoles 22 de mayo 2013. Monumental plaza de Las Ventas. 14º de san Isidro. Corrida de la Prensa. Toros de Parladé, el primero pitado en el arrastre. Manuel Jesús El Cid: silencio, ovación con saludos y silencio. Iván Fandiño: oreja en el único que mató.
Daniel Luque: silencio, silencio.
APLAUSOS. Iván Fandiño ha sido herido de gravedad tras realizar una gran faena en la Corrida de la Prensa en Madrid. El de Orduña rayó a gran altura con un bravo y encastado toro de Parladé, al que le cortó una oreja de ley, de figura del toreo. Ese fue el capítulo más emocionante del espectáculo, en el que se ha lidiado una desigual e interesante corrida de Parladé, con la que El Cid ha sido ovacionado y Daniel Luque, con el peor lote, ha resultado silenciado. CRONICA COMPLETA AQUI
Parte Médico:Herida por asta de toro en el tercio medio, cara interna del muslo derecho, con trayectoria ascendente de 25 centímetros que causa destrozos en el músculo cuádriceps, contusiona el fémur y alcanza la cara externa en tercio superior de este muslo. Contusiona vasos femorales, con rotura de colaterales. Contusión en región dorsal. Pronóstico grave que le impide continuar la lidia. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza y posteriormente trasladado a la clínica La Fraternidad.
Fdo: Dr. García Padrós.
Ayer fue David Mora quien se montó en la complicada tarde con una faena a su primero en la que aguantó firme y dispuesto, en actitud de ganar la pelea todo, el que consiguió lo más destacado. Desde el saludo capote, verónicas y medias con sabor de añtaño, meciendo el capote con gusto, hasta la faena de muleta ganando la iniciativa al peligroso toro que no se la puso facil, incluso le pegó en el tobillo un puntazo. Hubo faena y estocada. Dio una vuelta merecida al ruedo, pero debió ser oreja. Tarde en la que Ucedo no tuvo suerte con su lote y Gallo, se lo dejó ir sin desorejar, mal asunto.
Martes 21 de mayo 2013. Plaza de Toros Monumental de Las Ventas. Decimotercera de abono. Tres cuartos de entrada. Cinco toros de Pedraza de Yeltes y un sobrero de José Vázquez (5) desiguales de presentación y comportamiento para Uceda Leal: silencio y bronca tras dos avisos Eduardo Gallo: pitos y silencio tras aviso David Mora: vuelta tras petición y silencio INCIDENCIAS: David Mora pasa a la enfermería tras la muerte del sexto toro por un puntazo en el gemelo.
BURLADERO. Se echó de menos un brindis al cielo en honor del maestro Pepe Luis Vázquez, que no pase sesapercibido el detalle de educación taurina en una tarde en la que casi nada funcionó a pesar de ser una de las más esperadas por la afición. Tampoco se llenó la plaza, como cabía de esperar si es que en realidad existe un resquicio de la misma, tras la expectación que habían levantado los tres toreros del cartel y el debut de la ganadería salmantina de Pedraza de Yeltes. Uceda Leal desaparecido en combate con sus dos toros, Eduardo Gallo naufraga con un lote de puerta grande y David Mora se topa con dos animales distintos. Lo único destacable en esta corrida tan desangelada fue la actitud de un torero que viene a no dejarse nada atrás en el escenario más relevante del toreo, un toro excelente de la debutante y un sobrero de dulce. CRONICA COMPLETA AQUI

Y hoy, fue Fandiño, con similares argumentos compuso una faena de toma y daca ante un toro aspero pero con movilidad, encastado, que le exigió seguridad pero que como colofón de los tornillazos que pegó en la lidia, el último acestó la cornada grave al torero de Orduña en la pierna de salida, muslo derecho, cuando entró a matar. Cortó oreja de sangre. El Cid, estuvo acertado al dar ventajas a su galopón segundo y enjaretando muletazos en largo pero a mitad la faena se desinfló. Luque sin suerte con su lote.
Miércoles 22 de mayo 2013. Monumental plaza de Las Ventas. 14º de san Isidro. Corrida de la Prensa. Toros de Parladé, el primero pitado en el arrastre. Manuel Jesús El Cid: silencio, ovación con saludos y silencio. Iván Fandiño: oreja en el único que mató.
Daniel Luque: silencio, silencio.
APLAUSOS. Iván Fandiño ha sido herido de gravedad tras realizar una gran faena en la Corrida de la Prensa en Madrid. El de Orduña rayó a gran altura con un bravo y encastado toro de Parladé, al que le cortó una oreja de ley, de figura del toreo. Ese fue el capítulo más emocionante del espectáculo, en el que se ha lidiado una desigual e interesante corrida de Parladé, con la que El Cid ha sido ovacionado y Daniel Luque, con el peor lote, ha resultado silenciado. CRONICA COMPLETA AQUI
Parte Médico:Herida por asta de toro en el tercio medio, cara interna del muslo derecho, con trayectoria ascendente de 25 centímetros que causa destrozos en el músculo cuádriceps, contusiona el fémur y alcanza la cara externa en tercio superior de este muslo. Contusiona vasos femorales, con rotura de colaterales. Contusión en región dorsal. Pronóstico grave que le impide continuar la lidia. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza y posteriormente trasladado a la clínica La Fraternidad.
Fdo: Dr. García Padrós.
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Madrid 2013
lunes, 20 de mayo de 2013
Puro Morante...
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Genio y figura Morante de la Puebla se deja ver en una entrevista publicada el sábado en el diario El Mundo, realizada por Rafael J. Álvarez.
1- ¿Qué hará para lidiarme?
— Te miraré. Y a partir de ahí, como el toro, vuelta y vuelta, despacio, hasta que me frene y me pare contigo a ver qué pasa.
2- ¿Dios es lento?
— Las cosas de Dios son lentas. El arte tiene que tener paciencia. Y yo creo en un Dios cercano al arte. Hay que saber escucharle... despaciosamente. Y... y ya está.
3- ¿Qué sabe el toro de usted que usted no sepa?
— Estar delante de un toro es estar delante de la verdad. Yo noto que me está descifrando, y eso te da un miedo interior que dices: ‘¿Qué sabrá de mí?’. Toro y torero avanzan por el miedo y se encuentran en el eje. El toro embiste por miedo. Y el torero, cuando torea bien, lo hace con miedo. Es malo no tener miedo; esa sensación de vacío, de no contactar con la realidad, es lo que más pánico me da. Por eso los toreros nos motivamos con el miedo y el peligro. Eso nos hace estar en el momento, ese estar apartado de lo que puede ser mortal. Si uno se muere, que se dé cuenta, ¿no? (se ríe).
4- ¿Usted de qué huye cuando se queda tan quieto?
— De mí. Porque mi lado racional lo que quiere es salir corriendo. Al quedarme quieto huyo de mí.
5- ¿Cuánto dura una tarde en Las Ventas? [La pregunta es anterior a la bronca del jueves]
— A veces eternamente. Por eso tanta preocupación, compromiso y miedo con Madrid. En Madrid se torea para la eternidad. Otras veces se olvida. Es un público muy hostil, nada pijo, un pueblo duro con los toreros y los toros. (¿Y los del 7?) Están continuamente hostigando al toro y al torero. Son una anarquía con personalidad, una locura donde de pronto todo está mal y de pronto todo bien.
6- Un toro quieto, un pitón a un palmo, una embestida a punto... ¿A usted le sobran los huevos?
— ¡Me faltan! Los miro y digo: ‘¿Dónde estáis?’. Se esconden (se ríe). Piensas en dar la mayor pureza posible al trance, no piensas en ellos porque no te los ves.
7- Si la medalla de las Bellas Artes a Rivera fue «una vergüenza », ¿qué le cuelga a usted del cuello para torear en su plaza?
— Pues... humildad. Yo no dije eso por Rivera, sino por quien se la otorgó, aunque sí que directamente estaba él. Me cuelga humildad.
8- Se lo pregunto al duende: ¿qué pasaría con un fútbol sin la infección del gol y unos toros sin la carnicería de la muerte?
— Yo no soy capaz de tirar a puerta, es más bonito tocar. Hay muy pocos futbolistas que uno vea y diga: ‘Ole’. Hay muy poquitos Ozil. Un fútbol sin goles moriría porque hay pocos futbolistas así. Y torear sin la sangre no sería razonable. Utilizar a un animal sin que se den la vida los dos, sólo por dar pases, sería faltarles el respeto a ambos. Matar al toro es respetarlo.
9- ¿Qué tarde siempre se le hace?
— Ninguna. No me gusta pensar en ninguna. Cuando hago algo bueno, los amigos me dicen: ‘Esto es lo que te vas a llevar cuando te mueras’. Y yo les digo: ‘Ni eso’.
10- Si estira la piel de España, ¿qué animal le sale?
— ¿Adónde vamos? Deberíamos saber dónde estamos. Ojalá España se asentara en su cultura y su gente. Lo echo en falta en esta piel, que no se sabe si es de toro o vaca. Se podría decir que es un animal sin cabeza.
11- Si los pobres acabaran en su finca, ¿por dónde empezaría?
— Que se apoderen de una finca después de que uno ha estado desde pequeño entrenando, mil historias... Sin orden esto sería el Oeste, las pistolas. Hay que conformarse con tu puesto en la vida; se puede ser feliz siendo pobre.
12- ¿Aún le visitan las cornadas sin sangre?
— Sí, podría decir que sí. Me rondan. Uno se acostumbra a andar con el demonio. Sí... rondan, rondan. Yo le llamo el hombre invisible. Ya está aquí el hombre invisible. Aún me visita, sí. Ni se ve ni tiene explicación. Está por ahí, es el hombre invisible, lo busco (mira alrededor) y no lo encuentro. Sigo un tratamiento y afortunadamente estoy contento. Pero es difícil encontrarte bien del todo. Lo intento sobrellevar y... Y ya está.
(+1) ¿Cuándo supo de qué moriría?
— El día que nací. El día que nací me di cuenta de que de que estaba metido en un buen lío.
FOTOGRAFÍA: EL MUNDO

Genio y figura Morante de la Puebla se deja ver en una entrevista publicada el sábado en el diario El Mundo, realizada por Rafael J. Álvarez.
1- ¿Qué hará para lidiarme?
— Te miraré. Y a partir de ahí, como el toro, vuelta y vuelta, despacio, hasta que me frene y me pare contigo a ver qué pasa.
2- ¿Dios es lento?
— Las cosas de Dios son lentas. El arte tiene que tener paciencia. Y yo creo en un Dios cercano al arte. Hay que saber escucharle... despaciosamente. Y... y ya está.
3- ¿Qué sabe el toro de usted que usted no sepa?
— Estar delante de un toro es estar delante de la verdad. Yo noto que me está descifrando, y eso te da un miedo interior que dices: ‘¿Qué sabrá de mí?’. Toro y torero avanzan por el miedo y se encuentran en el eje. El toro embiste por miedo. Y el torero, cuando torea bien, lo hace con miedo. Es malo no tener miedo; esa sensación de vacío, de no contactar con la realidad, es lo que más pánico me da. Por eso los toreros nos motivamos con el miedo y el peligro. Eso nos hace estar en el momento, ese estar apartado de lo que puede ser mortal. Si uno se muere, que se dé cuenta, ¿no? (se ríe).
4- ¿Usted de qué huye cuando se queda tan quieto?
— De mí. Porque mi lado racional lo que quiere es salir corriendo. Al quedarme quieto huyo de mí.
5- ¿Cuánto dura una tarde en Las Ventas? [La pregunta es anterior a la bronca del jueves]
— A veces eternamente. Por eso tanta preocupación, compromiso y miedo con Madrid. En Madrid se torea para la eternidad. Otras veces se olvida. Es un público muy hostil, nada pijo, un pueblo duro con los toreros y los toros. (¿Y los del 7?) Están continuamente hostigando al toro y al torero. Son una anarquía con personalidad, una locura donde de pronto todo está mal y de pronto todo bien.
6- Un toro quieto, un pitón a un palmo, una embestida a punto... ¿A usted le sobran los huevos?
— ¡Me faltan! Los miro y digo: ‘¿Dónde estáis?’. Se esconden (se ríe). Piensas en dar la mayor pureza posible al trance, no piensas en ellos porque no te los ves.
7- Si la medalla de las Bellas Artes a Rivera fue «una vergüenza », ¿qué le cuelga a usted del cuello para torear en su plaza?
— Pues... humildad. Yo no dije eso por Rivera, sino por quien se la otorgó, aunque sí que directamente estaba él. Me cuelga humildad.
8- Se lo pregunto al duende: ¿qué pasaría con un fútbol sin la infección del gol y unos toros sin la carnicería de la muerte?
— Yo no soy capaz de tirar a puerta, es más bonito tocar. Hay muy pocos futbolistas que uno vea y diga: ‘Ole’. Hay muy poquitos Ozil. Un fútbol sin goles moriría porque hay pocos futbolistas así. Y torear sin la sangre no sería razonable. Utilizar a un animal sin que se den la vida los dos, sólo por dar pases, sería faltarles el respeto a ambos. Matar al toro es respetarlo.
9- ¿Qué tarde siempre se le hace?
— Ninguna. No me gusta pensar en ninguna. Cuando hago algo bueno, los amigos me dicen: ‘Esto es lo que te vas a llevar cuando te mueras’. Y yo les digo: ‘Ni eso’.
10- Si estira la piel de España, ¿qué animal le sale?
— ¿Adónde vamos? Deberíamos saber dónde estamos. Ojalá España se asentara en su cultura y su gente. Lo echo en falta en esta piel, que no se sabe si es de toro o vaca. Se podría decir que es un animal sin cabeza.
11- Si los pobres acabaran en su finca, ¿por dónde empezaría?
— Que se apoderen de una finca después de que uno ha estado desde pequeño entrenando, mil historias... Sin orden esto sería el Oeste, las pistolas. Hay que conformarse con tu puesto en la vida; se puede ser feliz siendo pobre.
12- ¿Aún le visitan las cornadas sin sangre?
— Sí, podría decir que sí. Me rondan. Uno se acostumbra a andar con el demonio. Sí... rondan, rondan. Yo le llamo el hombre invisible. Ya está aquí el hombre invisible. Aún me visita, sí. Ni se ve ni tiene explicación. Está por ahí, es el hombre invisible, lo busco (mira alrededor) y no lo encuentro. Sigo un tratamiento y afortunadamente estoy contento. Pero es difícil encontrarte bien del todo. Lo intento sobrellevar y... Y ya está.
(+1) ¿Cuándo supo de qué moriría?
— El día que nací. El día que nací me di cuenta de que de que estaba metido en un buen lío.
FOTOGRAFÍA: EL MUNDO
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Morante
Toros en Vic, resultados del finde...
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domingo 19 de mayo. Plaza de toros de Vic-Fezensac. Toros de Cebada Gago, de distinto juego; el sexto premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Fernando Robleño, ovación tras aviso y oreja; Fernando Cruz, silencio y silencio tras aviso y David Mora, ovación y vuelta al ruedo
Matinal de hoy. Plaza de toros de Vic-Fezensac. Casi tres cuartos de plaza. Toros de La Quinta (1º 'Bolero' premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre y 2º), Murteira Grave (3º, 4º y 5º -sobrero-) y Robert Margé (6º). Diego Urdiales, oreja, silencio y silencio; Javier Castaño, palmas, silencio y palmas. Saludaron montera en mano David Adalid y Fernando Sánchez
domingo 19 de mayo. Plaza de toros de Vic-Fezensac. Toros de Cebada Gago, de distinto juego; el sexto premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Fernando Robleño, ovación tras aviso y oreja; Fernando Cruz, silencio y silencio tras aviso y David Mora, ovación y vuelta al ruedo
Matinal de hoy. Plaza de toros de Vic-Fezensac. Casi tres cuartos de plaza. Toros de La Quinta (1º 'Bolero' premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre y 2º), Murteira Grave (3º, 4º y 5º -sobrero-) y Robert Margé (6º). Diego Urdiales, oreja, silencio y silencio; Javier Castaño, palmas, silencio y palmas. Saludaron montera en mano David Adalid y Fernando Sánchez
4 y rabo para Ventura contra 2 de Hermoso en Nimes hoy; ayer Castaño
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Diego Ventura por la puerta de los cónsules hoy en la matinal de rejones en Nimes, Francia. Armó un autentico lio en banderillas con Nazarí y Ordóñez. Precisamente, sobre éste se adornó con unas espectaculares piruetas a la salida de las suertes. Colocó tres cortas al violin antes de terminar con el toro de un certero rejón. El quinto salió enterándose y tras colocarle con Buenavibra un primer rejón lo enceló Ventura con la bandera estando realmente formidable con Pegaso, Milagro y Oro. Tras colocar con Remate tres rosas al violin puso dos magnificos pares de cortas a dos manos. Ya a la hora de la verdad fue de nuevo muy certero. (BURLADERO)
Lleno hasta la bandera. Toros Fermín Bohórquez, manejables en general, siendo el quinto premiado con la vuelta al ruedo.
Pablo Hermoso de Mendoza, saludos y dos orejas
Diego Ventura, dos orejas y dos orejas y rabo.
Joao Moura, oreja y ovación con saludos.
OTROS RESULTADOS
CASTAÑO TRIUNFADOR. 19 de mayo. Coliseo de Nîmes. Lleno. Toros de Miura, vuelta al ruedo al sexto. Antonio Ferrera, vuelta al ruedo, silencio y oreja y Javier Castaño, ovación, ovación tras aviso y dos orejas. Se guardó un minuto de silencio por la muerte del picador André Floutier 'Fritero'. Se desmonteró toda la cuadrilla de Castaño. El mayoral de Miura saludó al término del festejo. CRONICA COMPLETA AQUI
Diego Ventura por la puerta de los cónsules hoy en la matinal de rejones en Nimes, Francia. Armó un autentico lio en banderillas con Nazarí y Ordóñez. Precisamente, sobre éste se adornó con unas espectaculares piruetas a la salida de las suertes. Colocó tres cortas al violin antes de terminar con el toro de un certero rejón. El quinto salió enterándose y tras colocarle con Buenavibra un primer rejón lo enceló Ventura con la bandera estando realmente formidable con Pegaso, Milagro y Oro. Tras colocar con Remate tres rosas al violin puso dos magnificos pares de cortas a dos manos. Ya a la hora de la verdad fue de nuevo muy certero. (BURLADERO)
Lleno hasta la bandera. Toros Fermín Bohórquez, manejables en general, siendo el quinto premiado con la vuelta al ruedo.
Pablo Hermoso de Mendoza, saludos y dos orejas
Diego Ventura, dos orejas y dos orejas y rabo.
Joao Moura, oreja y ovación con saludos.
OTROS RESULTADOS
CASTAÑO TRIUNFADOR. 19 de mayo. Coliseo de Nîmes. Lleno. Toros de Miura, vuelta al ruedo al sexto. Antonio Ferrera, vuelta al ruedo, silencio y oreja y Javier Castaño, ovación, ovación tras aviso y dos orejas. Se guardó un minuto de silencio por la muerte del picador André Floutier 'Fritero'. Se desmonteró toda la cuadrilla de Castaño. El mayoral de Miura saludó al término del festejo. CRONICA COMPLETA AQUI
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Nimes
domingo, 19 de mayo de 2013
Andrés Roca Rey y Joaquín Galdós triunfan en el extranjero hoy
Sígueme en Twitter @magalyzapataLos novilleros peruanos Andrés Roca Rey y Joaquín Galdós abrieron la puerta grande y salieron a hombros en las novilladas cumplidas hoy, en Marbella (España) y Mayapán (México) respectivamente.
LEE LAS CRONICAS COMPLETAS AQUÍ:
Joaquín Galdós triunfa en México
Andrés Roca Rey a hombros en Marbella
Juan Leal toma alternativa y corta 3 orejas en Nimes
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Coliseo de Nîmes (Francia). Tres cuartos de entrada en mañana soleada. Toros de Núñez del Cuvillo, (1º, y 2º) Garcigrande (5º y 6º) y Alcurrucén (3º y 4º), desiguales de presentación y juego; 1º y 6º, los mejores.
Sebastián Castella: ovación tras dos avisos, oreja tras aviso y oreja tras aviso.
Juan Leal, que toma la alternativa: oreja, ovación tras aviso y dos orejas tras aviso.
Coliseo de Nîmes (Francia). Tres cuartos de entrada en mañana soleada. Toros de Núñez del Cuvillo, (1º, y 2º) Garcigrande (5º y 6º) y Alcurrucén (3º y 4º), desiguales de presentación y juego; 1º y 6º, los mejores.
Sebastián Castella: ovación tras dos avisos, oreja tras aviso y oreja tras aviso.
Juan Leal, que toma la alternativa: oreja, ovación tras aviso y dos orejas tras aviso.
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Juan Leal
San Isidro hoy. 3 orejas 3
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BURLADERO. ... y aunque parezca que voy a continuar con un chiste, no lo voy a hacer. Lo que han conseguido estos tres toreros y la corrida de Bohórquez es darle un vuelco a la Feria de San Isidro cortando tres orejas. Después de la gesta fallida de ayer, el cartel de hoy parecía en un principio un mero trámite para comenzar una semana cargada de alicientes pero se ha convertido en la corrida de la Feria hasta el momento por número de orejas y porque Bohórquez ha traído dos-tres toros muy manejables que se ha rematado con un extraordinario de Carmen Segovia. En la plaza tres toreros que sabían de la importancia de pisar Madrid y así se han comportado en toda la tarde. Piques en quites, competencia y ganas de no ser menos que el compañero de terna. Esa actitud tuvo reflejo en el albero y eco en los tendidos.
Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Con casi lleno en los tendidos se lidian cinco toros de Fermín Bohórquez y uno de Carmen Segovia. Nobles y correctos 2º, 3º y 5º. El 4º de Carmen Segovia fue el ejemplar de la corrida. 1º y 6º sosos y faltos de fuerza.
Juan Bautista (celeste y oro); silencio y oreja.
Juan del Álamo (blanco y plata); ovación y oreja.
Diego Silveti (verde manzana y oro); oreja y palmas de despedida.
CRONICA COMPLETA AQUI
BURLADERO. ... y aunque parezca que voy a continuar con un chiste, no lo voy a hacer. Lo que han conseguido estos tres toreros y la corrida de Bohórquez es darle un vuelco a la Feria de San Isidro cortando tres orejas. Después de la gesta fallida de ayer, el cartel de hoy parecía en un principio un mero trámite para comenzar una semana cargada de alicientes pero se ha convertido en la corrida de la Feria hasta el momento por número de orejas y porque Bohórquez ha traído dos-tres toros muy manejables que se ha rematado con un extraordinario de Carmen Segovia. En la plaza tres toreros que sabían de la importancia de pisar Madrid y así se han comportado en toda la tarde. Piques en quites, competencia y ganas de no ser menos que el compañero de terna. Esa actitud tuvo reflejo en el albero y eco en los tendidos.
Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Con casi lleno en los tendidos se lidian cinco toros de Fermín Bohórquez y uno de Carmen Segovia. Nobles y correctos 2º, 3º y 5º. El 4º de Carmen Segovia fue el ejemplar de la corrida. 1º y 6º sosos y faltos de fuerza.
Juan Bautista (celeste y oro); silencio y oreja.
Juan del Álamo (blanco y plata); ovación y oreja.
Diego Silveti (verde manzana y oro); oreja y palmas de despedida.
CRONICA COMPLETA AQUI
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Madrid 2013
sábado, 18 de mayo de 2013
Los victorinos no colaboran con la encerrona de Talavante
Sígueme en Twitter @magalyzapataMe instalé a tiempo frente a la tele para ver la gesta del torero extremeño en Madrid con seis
victorinos y lo que fue emoción, nervios y entusiasmo se fue diluyendo toro a toro por el toro, o lo que se presentó de él, ahí no más, y contenido poco, los dos primeros por su peligro aportaron emoción y Talavante no volvió la cara y se jugó la cornada especialmente en el segundo. El tercero, que se dejó por abajo sin ser tonto tuvo un bonancible pitón derecho que el torero exprimió en naturales hondos y apretados de calidad, lamentablemente la espada no fue contundente y demoró en caer por lo que perdió trofeo que sería el único posible de la tarde, visto lo visto y lo veríamos en el 4o (buen saludo por verónicas) 5o y 6o que sin peligro fueron descafeinados, deslucidos, flojitos. Poco material para tan grande apuesta. Tarde en la que el viento fue demasiado protagonista. Para mi torero digno, sin volver la cara y petardo ganadero.
BURLADERO. Ni uno ni otro. Talavante mal, desubicado, sin repertorio, aburrido, desganado y la corrida de Victorino mansa, sosa, sin fuerza, transmitiendo falta de codicia... poco que decir ambos. Robo el titular al maestro de la crítica Antonio Díaz Cañabate, ya que, tal día como hoy, hace 53 años, en esta misma plaza, tituló una de sus magistrales crónicas en Madrid del mismo modo. Fue una tarde en la que mandó el viento y el escaso hacer de los toreros; Manolo González, Antonio Ordóñez y Curro Romero estoquearon una corrida de Jesús Sánchez Cobaleda. Casi nada al aparato. En aquel texto, hay que resaltar dos ideas principales perfectamente aplicables a lo ocurrido esta misma tarde en el ruedo. La primera, el famoso dicho: varían los toros, los toreros son siempre los mismos. Y la segunda viene a decir que con el toro bueno se descubren a los malos toreros y con el toro malo se descubren los toreros buenos. Genial. Ordónez había cuajado una faena el día anterior y no debió estar todo lo bien que exigía el público la de autos.
Una solitaria ovación, un solo quite y apenas dos docenas de naturales fueron el exiguo balance de la seria apuesta de Alejandro Talavante con seis toros de Victorino Martín que ni mucho menos salió como esperaba. Ni lo esperaba él ni las veinticuatro mil almas que abarrotaban Las Ventas en el festejo de mayor expectación de la Feria de San Isidro, que vieron cómo el diestro extremeño se estrellaba contra el viento y una deslucida corrida del ganadero de Galapagar APLAUSOS CRONICA COMPLETA AQUI
Madrid, plaza de Las Ventas. Sábado 18 de Mayo de 2013. 10ª de la Feria de San Isidro. Toros de Victorino Martín, desiguales de presencia y juego. El 1º, reponedor, 2º, deslucido, 3º, bueno aplaudido en el arrastre, 4º, 5º y 6º, deslucidos. ALEJANDRO TALAVANTE, como único espada: Silencio, silencio, ovación tras aviso, silencio, silencio y pitos de despedida. Entrada: Lleno de "No hay Billetes".
Fotos largacambiada.blogspot.com
LA GESTA EN FOTOS por burladero_es
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VIDEO resumen de anteayer en San Isidro por Moncholi
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Sexta de San Isidro, tarde de esfuerzos sin recompensa. El Cid, Daniel Luque y López Simón lidiaron toros de Puerto de San Lorenzo
Sexta de San Isidro, tarde de esfuerzos sin recompensa. El Cid, Daniel Luque y López Simón lidiaron toros de Puerto de San Lorenzo
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viernes, 17 de mayo de 2013
Rito del Ordenamiento del Caos
Por Víctor Zar G.
Año tras año, yendo a Toros y viendo y viviendo faena tras faena, unas penosas, otras aburridas, otras regulares pero otras, demasiado pocas “otras”, resultaron únicas y oníricamente irrepetibles, dramáticamente insustituibles que en nuestro propio tiempo natural resultaron mentalmente rápidas pues, si bien nada duran, lo cierto es que cada una de estas excelsas corridas y a pesar de las “otras” tristes, lentas o cansinas faenas, estas altísimas faenas resultaron siendo una “epifanía” debido a una inesperada e inimaginable aparición de los “duendes” que merodean por el albero en las Tardes Toros y, afloraron del alma taurina de Paco Ojeda o de José Tomás -a quien Joaquín Sabina poéticamente le ofrece cambiarle varios de sus versos por un solo pase- dado que así lo quisieron.
Ello me llevó a preguntarme el por qué de tan especioso y féerico mundo, tan lleno a la par de profundo dolor, qué es lo era o si, de verdad, este ignoto sustrato de la taurofilia pudiera tener tanta hondura e insondable emoción que para elogios o invectivas de otros, ha posibilitado su persistencia en los siglos, llenando de tanto contenido un mundo de tan acentuado sentido artístico, que en pocos segundos o menos minutos, podemos vivirlo como si cada segundo de un lance, dure horas como ocurre cuando observamos media verónica “perfecta” o nos turbamos ante pases ligados hechos con la muleta llevada por la eximia muñeca del toreador en suerte.
Es en la hondura del pase y de la excelencia del torero que enfrenta al toro, que creemos vivir el tiempo de modo infinito, gracias a lo que vitalmente estamos experimentando y este sentimiento se hunde profundamente en un desconocido pasado allende el neolítico, con raíces tan acendradas que es imposible negar su manifiesta pero silenciosa presencia en cada faena que vemos torear, y cuyos oficiantes artistas van esculpiendo hasta que culmina en la “estocada de la tarde”.
No obstante, si bien ninguna faena es igual a otra como sucede con todas las obras de arte, lo cierto es que no todas llegan a la perfección: la magia del momento o la exaltación del arte se quiebran ineludiblemente cuando la estocada es mal puesta y consecuentemente el Toro no cae atronado o cuando, en tanto vibramos viendo el quehacer en la obra de arte que va siendo elaborada por el maestro, inesperadamente los terribles cuernos de la bestia destinada al sacrificio para restablecer el orden de nuestro mundo y de nuestros propios mundos, embisten y cogen al torero deshaciendo en añicos ilegibles, la creación ordenadora que estaba llegando a nosotros.
Sobra decir que este ordenamiento del caos es decir, la puesta del orden dentro del mundo de los hombres, sí es un rito cruento, no hay duda, ya nuestro nacer configura el dolor y la sangre; objetivamente es tan cruento como resulta ser el rito de Marduk venciendo a Tianmat para configurar el mundo, el mito del tonante Zeus venciendo con sus rayos a los Titanes o, sobre todo, sin resultar aparentemente cruento el relato bíblico del Génesis –si no fuera por el relato de los tiempos previos cuando Dios arrojó al Infierno al soberbio Luzbel y a sus ángeles seguidores- cuando el espíritu de Dios se cernía sobre “la superficie de las aguas” y fue su Verbo, según San Juan, que puso el orden al caos de una tierra “confusa y vacía, cuyas tinieblas cubrían la haz del abismo”. También recordemos el Arca de Noé y el Diluvio exterminando a ingentes personas.
Obviamente es un hecho que podemos ver una corrida de toros con un sentido festivo, respetando una costumbre, adecuándonos cual turista común a algo que nos resulta espectacular pero ajeno a nuestro propio mundo interno o, incluso, ir a los toros para alimentar un íntimo deseo artístico empero, todos estos comportamientos al ir a los toros, como otros más que existen, no soslayan la evidente y firme convicción que Los Toros constituyen un ritual y un conjunto de formas y símbolos que nacieron, evolucionaron y finalmente maduraron en lo que hoy se conoce como un “Rito de Ordenamiento del Caos”, que fluye ineludible y soterradamente por bajo la realidad material o de cualquier otro estado que sea el sentido que pretendamos atribuirle a Los Toros y al arte taurino.
Cuando los jóvenes castellanos practicaban con sus armas durante la permanencia árabe en la Península, lo hacían enfrentándose a los toros a lanza y caballo; obviamente eran toros inmensos de cualquier edad y no había regla taurina alguna, era vencer al “enemigo” o morir e indudablemente no puede sino verse en ello sino una representación simbólica del “Rito del Ordenamiento del Caos”, el toro asesino no sólo representaba al enemigo, representaba algo más, representaba la lucha contra otro credo religioso que había desordenado Iberia a inicios del siglo VIII; simbolizar en el toro a un enemigo la Fe Católica resulta en siendo que unos pasos para reencontrar el Orden Cristiano, el “orden” sobre el “caos”. Y cuando en los pueblos dispersos de la España de entonces, en el transcurso de las fiestas por las bodas de sus jóvenes, se soltaba un toro para ser corrido –luego comido- por el pueblo que un momento dado, usaban las sábanas del tálamo de la nueva pareja para burlar al toro y es que, también, el matrimonio es una institución que a través de un ritual de inicio mantiene el orden de la sociedad, de cada pueblo, en medio de tiempos tan bravos como pudieron ser los del Medioevo.
No fue pues una pura casualidad que el Marqués Francisco Pizarro lanceara toros en la Plaza Mayor de la recién instaurada Lima, Ciudad de los Reyes y precisamente después de haber rechazado al ejército sitiador de Quizu Yupanqui, general y pariente de Manco Inca. Es siempre el español católico, cristiano hasta la médula de los huesos, que se bate a muerte contra los enemigos de su Fe. Es su Dios quien por medio de Santiago Apóstol acude en su favor para relanzar bizarramente a estas –supuestas- demoníacas huestes.
Dadas las ideas que anteceden todo lo escrito me llevó a conjeturar si “Los Toros”, bien podían corresponder a un rito “solar” o “masculino” o, a un rito “lunar” o femenino, pero dando vueltas al tema me encontré con la idea motriz de todo de que todo explicitado, hacia innecesario identificar “Los Toros” como un rito “solar” o como un rito “lunar”. Concluí que, de hecho, toda pregunta que pudiera hacerse al respecto resultaría inútil, esto es, ¿son “Los Toros” una actividad humana que corresponde a un ritual de índole “solar” o de índole “lunar”? La pregunta, a final de cuentas, me resultó incorrecta.
Lo acertado tal como yo lo veo, lo puntualmente admirable y pertinente de Los Toros es que se trata de una construcción puramente humana cuyos actos, formas, vivencia y lenguaje propio –cada paso, cada momento, cada suerte y lance, cada aspecto del torero, del toro y de la plaza tiene nombre propio- y que por ende, ineludiblemente, termina llevándonos a reconocer que estamos ante un “Rito de Ordenamiento del Caos” en la misma línea del pensamiento “eliadeano”, es decir, del rumano Mircea Elíade. Entre los muchos ritos del “Ordenamiento del Caos” resultaba inevitable –o inesperado, no lo sabemos- que naciera una visión tan especial para encarar la vida y la muerte de cada persona y su tránsito sobre lo terrenal, tal como ha venido sucediendo siglo tras siglo con el Mundo de Los Toros y tal como actualmente acontece en cada tarde taurina cuando dentro del universo espiritual de los ibéricos que a la larga terminó siendo compartido con los americanos y el sur francés, por cuestiones desconocidas a final de cuentas, increíblemente, nació un singular, magnífico y bendito rito del “Ordenamiento del Caos” arcanamente basado en la presencia de El Toro y no de otro animal.
Los griegos nos dejaron al “Minotauro” pero ciertamente no hay nada más alejado del Planeta de “Los Toros” que esta víctima de Teseo pero incluso en este mito y a pesar de todo, resultamos observando un rito de ordenamiento del caos pues qué más caótico, contrario al Orden del Mundo, puede ser un Laberinto dominado por un “demonio”.
Ahora bien lo manifiesto, evidenciado y vivido, es que el acto fundacional del Orden mana por el enfrentamiento del Torero y su Cuadrilla ante la “temida” muerte inicialmente de patrimonio exclusivo del Toro y que repitiéndose en los siglos, sin solución de principio, pues cuando le fue prohibido a la nobleza española lancear toros, aparecieron para torear, sustituyendo a los nobles, “los plebeyos” de entonces que desde sus ardides camperos para zafarse de los toros que se aislaban de su manada con instinto asesino, terminando por crear “el Ritual del Toreo” que si bien acatado resultaba en el triunfador del sacrificio del Toro o si no, mal cumplido terminaba, ¿termina? en la victimización del torero oficiante que no supo intuir y seguir las fórmulas previstas en el ritual.
En otras palabras, en los dos últimos siglos se ha logrado “ritualizar” el Toreo, de un modo preciso, vivencial y perentorio y, simultáneamente, con el ingreso de la ciencia genética, se ha podido aminorar el riesgo de la muerte del torero “ordenador del caos” pero no por ello, el riesgo ha dejado de existir y el boleto de entrada para ser oficiante de este rito no ha dejado de ser, por siglos, la personal valentía del torero. Es más, frente o dentro de este rito de Ordenamiento, no de “Renacimiento”, pues nada nos dice que algo esté “renaciendo” conforme con este rito, pues los “tres tercios”, dígase la pica, las banderillas y finalmente el estoque, están prístinamente fijados y establecidos para acabar con la “bestia del caos” y no para exaltar o rogar por su regreso ritual.
Por ello, cuando todos los hispanos y americanos al heredar el sentido profundo, dramáticamente humano, lo manifiestan asistiendo de tarde en tarde a las fiestas taurinas lo que hacen es presenciar y vivir de modo simultáneo, un cofre de tesoros espiritual y poético como resulta ser el acto de Ordenamiento del Caos aunque de modo muy auténtico y fiero pero absolutamente artístico y fuertemente poético. La vida como el constante andar a través de acontecimientos y predicamentos que nos sobrevienen y debemos superar o asimilar, ya se trate por llantos o por risas, tarde o temprano nos resulta embistiendo con la ira de un aterrador pero paradójicamente hermoso toro: el “Caos” tiene sus secuaces pero no por ello debe ser mantenido y adherido, sino, sencillamente, vencido y apartado de nuestro Mundo Ordenado.
Por todo ello, es precisamente el Torero, el diestro y matador luminoso, que al resplandecer por sí solo en medio de la arena la plaza rodeado por un público infinito –hoy en las gradas y mañana en las noticias- se olvida de todo, se olvida incluso de sí mismo y por sobre todo se olvida y supera el miedo y enfrenta burlando y dominando al este cuadrúpedo portador y representante del caos y del desorden es decir, del “deslugar” y el “desmomento” y superando todo percance, pues “acata” el Ritual, pone orden a la vida ultimando al toro que en decreciente mareas de furia que nunca deja de embestir, hasta que ultimado por el “diestro” –lo “siniestro” es el mal, el caos- este “orden” perseguido y constituido, sale triunfante ante los ojos de los demás porque el Torero ha logrado vencerse a sí mismo, sublimar el miedo, superar “el terror ante la nada”, y reordenar un caos primigenio para convertirlo en vida pura, resplandeciente y simbólicamente aunque ya no “feroz” sino “feraz”, tan rico y abundante de luz, que permite que la persona, “las personas”, entre tardes de corrida y corrida y entre feria y feria, transiten en su propio vivir dentro de un ordenado mundo seguro, vivaz y reconocible.
Más aún, recordemos lo ya dicho en cuanto que “El Toro” que embiste puede coger o empitonar a su “Matador” antes de ser ultimado en aras del ordenamiento de las cosas. Esta cogida “burla el orden” pretendido y rompe la armonía del rito; el toro que cornea al Diestro inmediatamente nos calla, nos quita el aliento y aplasta la alegría de la tarde, hundiéndonos en suma tristeza pues nos recuerda que el “caos” a pesar de todo, siempre busca envolvernos y apagarnos. Por supuesto que no falta el creyente Torero que intuye lo sucedido por causa de la cogida sufrida y superándose al dolor de la cogida, retoma sus trastos, capote o muleta y espada, y acomete nuevamente al Toro en procura del reordenamiento por el cual, a final de cuentas, fue y es la causa que lo llevó al ruedo. La magia regreso entonces, renace la empatía con los espectadores taurinos, que aplauden el nuevamente correcto sentimiento por un “Cosmos Ordenado”.
Para todo esto, hay que considerar que el Caos en una corrida de toros es el mismo toro que de ninguna manera debiera calificarse por su pelaje usualmente “negro” –por asociación con el caos o la muerte- pues hay pelajes que van desde el blanco como son los “ensabanados” o los “jaboneros”, pasando por rojizos, sardos, castaños, hasta el negro brillante. Lo “negro” del toro es la misma muerte y simboliza el caos total, que se corresponde con “la tragedia”; consecuencia de la inmensa agresividad que los cachos, la “luna nueva creciente” o “la luna decreciente”, van conduciendo hacia el torero. Ante esta mortífera “hoz”, de su cornamenta acabada en finos pitones, el torero, el “sacerdote” vestido de oro o plata sobre seda, yendo cual ornado de una casulla sabe que debe envolver y eliminar al horrible “Caos” que entraña la presencia bestial, inacabable y angustiosamente peligrosa. Y así, pese a lo que se diga, si el torero no conoce su “ritual” como cuando no “hace la cruz al momento de la suerte suprema de matar”, necesariamente se encontrara con el toro que lo llevará, como dice García Lorca a la “plaza gris del sueño, con sauces en las barreras”.
Indudablemente hoy en día no somos conscientes de la soterrada presencia de este rito de “ordenamiento del caos” pero, al acudir a “Los Toros” y en haciéndolo según el calendario anual, lo que hacemos y especialmente lo que realiza el torero, es repetir de modo permanentemente ritual un sentimiento atávico de un acontecer simbólico cuyo destino es ordenar el mundo para que nosotros los humanos, espectadores y aficionados taurinos podamos vivir mejor y con armonía ante el mundo.
Quizás muchos ritos antiguos practicados desde antes hasta hoy no hayan sido necesariamente evidenciados como ritos tan actuales como los de antaño y por ende, únicamente porque miramos hacia atrás, hacia lo negro del inicio del tiempo histórico con nuestras categorías de pensamiento actual es que podemos calificar a Los Toros, como un rito necesario, ínsito a nuestra naturaleza humana pues así podemos entender muchas cosas como, para empezar, la muerte, acontecimiento tremendo y descomunal que tratamos de soslayar en nuestro diario vivir aunque, justamente, son Los Toros los que nos enrumban hacia el buen sentir de lo que la vida misma nos resulta. Es un rito aparentemente atávico que pese a todo es actual y verdadero y es sólo por eso que podemos explicarnos su real y extraordinaria existencia.
Año tras año, yendo a Toros y viendo y viviendo faena tras faena, unas penosas, otras aburridas, otras regulares pero otras, demasiado pocas “otras”, resultaron únicas y oníricamente irrepetibles, dramáticamente insustituibles que en nuestro propio tiempo natural resultaron mentalmente rápidas pues, si bien nada duran, lo cierto es que cada una de estas excelsas corridas y a pesar de las “otras” tristes, lentas o cansinas faenas, estas altísimas faenas resultaron siendo una “epifanía” debido a una inesperada e inimaginable aparición de los “duendes” que merodean por el albero en las Tardes Toros y, afloraron del alma taurina de Paco Ojeda o de José Tomás -a quien Joaquín Sabina poéticamente le ofrece cambiarle varios de sus versos por un solo pase- dado que así lo quisieron.
Ello me llevó a preguntarme el por qué de tan especioso y féerico mundo, tan lleno a la par de profundo dolor, qué es lo era o si, de verdad, este ignoto sustrato de la taurofilia pudiera tener tanta hondura e insondable emoción que para elogios o invectivas de otros, ha posibilitado su persistencia en los siglos, llenando de tanto contenido un mundo de tan acentuado sentido artístico, que en pocos segundos o menos minutos, podemos vivirlo como si cada segundo de un lance, dure horas como ocurre cuando observamos media verónica “perfecta” o nos turbamos ante pases ligados hechos con la muleta llevada por la eximia muñeca del toreador en suerte.
Es en la hondura del pase y de la excelencia del torero que enfrenta al toro, que creemos vivir el tiempo de modo infinito, gracias a lo que vitalmente estamos experimentando y este sentimiento se hunde profundamente en un desconocido pasado allende el neolítico, con raíces tan acendradas que es imposible negar su manifiesta pero silenciosa presencia en cada faena que vemos torear, y cuyos oficiantes artistas van esculpiendo hasta que culmina en la “estocada de la tarde”.
No obstante, si bien ninguna faena es igual a otra como sucede con todas las obras de arte, lo cierto es que no todas llegan a la perfección: la magia del momento o la exaltación del arte se quiebran ineludiblemente cuando la estocada es mal puesta y consecuentemente el Toro no cae atronado o cuando, en tanto vibramos viendo el quehacer en la obra de arte que va siendo elaborada por el maestro, inesperadamente los terribles cuernos de la bestia destinada al sacrificio para restablecer el orden de nuestro mundo y de nuestros propios mundos, embisten y cogen al torero deshaciendo en añicos ilegibles, la creación ordenadora que estaba llegando a nosotros.
Sobra decir que este ordenamiento del caos es decir, la puesta del orden dentro del mundo de los hombres, sí es un rito cruento, no hay duda, ya nuestro nacer configura el dolor y la sangre; objetivamente es tan cruento como resulta ser el rito de Marduk venciendo a Tianmat para configurar el mundo, el mito del tonante Zeus venciendo con sus rayos a los Titanes o, sobre todo, sin resultar aparentemente cruento el relato bíblico del Génesis –si no fuera por el relato de los tiempos previos cuando Dios arrojó al Infierno al soberbio Luzbel y a sus ángeles seguidores- cuando el espíritu de Dios se cernía sobre “la superficie de las aguas” y fue su Verbo, según San Juan, que puso el orden al caos de una tierra “confusa y vacía, cuyas tinieblas cubrían la haz del abismo”. También recordemos el Arca de Noé y el Diluvio exterminando a ingentes personas.
Obviamente es un hecho que podemos ver una corrida de toros con un sentido festivo, respetando una costumbre, adecuándonos cual turista común a algo que nos resulta espectacular pero ajeno a nuestro propio mundo interno o, incluso, ir a los toros para alimentar un íntimo deseo artístico empero, todos estos comportamientos al ir a los toros, como otros más que existen, no soslayan la evidente y firme convicción que Los Toros constituyen un ritual y un conjunto de formas y símbolos que nacieron, evolucionaron y finalmente maduraron en lo que hoy se conoce como un “Rito de Ordenamiento del Caos”, que fluye ineludible y soterradamente por bajo la realidad material o de cualquier otro estado que sea el sentido que pretendamos atribuirle a Los Toros y al arte taurino.
Cuando los jóvenes castellanos practicaban con sus armas durante la permanencia árabe en la Península, lo hacían enfrentándose a los toros a lanza y caballo; obviamente eran toros inmensos de cualquier edad y no había regla taurina alguna, era vencer al “enemigo” o morir e indudablemente no puede sino verse en ello sino una representación simbólica del “Rito del Ordenamiento del Caos”, el toro asesino no sólo representaba al enemigo, representaba algo más, representaba la lucha contra otro credo religioso que había desordenado Iberia a inicios del siglo VIII; simbolizar en el toro a un enemigo la Fe Católica resulta en siendo que unos pasos para reencontrar el Orden Cristiano, el “orden” sobre el “caos”. Y cuando en los pueblos dispersos de la España de entonces, en el transcurso de las fiestas por las bodas de sus jóvenes, se soltaba un toro para ser corrido –luego comido- por el pueblo que un momento dado, usaban las sábanas del tálamo de la nueva pareja para burlar al toro y es que, también, el matrimonio es una institución que a través de un ritual de inicio mantiene el orden de la sociedad, de cada pueblo, en medio de tiempos tan bravos como pudieron ser los del Medioevo.
No fue pues una pura casualidad que el Marqués Francisco Pizarro lanceara toros en la Plaza Mayor de la recién instaurada Lima, Ciudad de los Reyes y precisamente después de haber rechazado al ejército sitiador de Quizu Yupanqui, general y pariente de Manco Inca. Es siempre el español católico, cristiano hasta la médula de los huesos, que se bate a muerte contra los enemigos de su Fe. Es su Dios quien por medio de Santiago Apóstol acude en su favor para relanzar bizarramente a estas –supuestas- demoníacas huestes.
Dadas las ideas que anteceden todo lo escrito me llevó a conjeturar si “Los Toros”, bien podían corresponder a un rito “solar” o “masculino” o, a un rito “lunar” o femenino, pero dando vueltas al tema me encontré con la idea motriz de todo de que todo explicitado, hacia innecesario identificar “Los Toros” como un rito “solar” o como un rito “lunar”. Concluí que, de hecho, toda pregunta que pudiera hacerse al respecto resultaría inútil, esto es, ¿son “Los Toros” una actividad humana que corresponde a un ritual de índole “solar” o de índole “lunar”? La pregunta, a final de cuentas, me resultó incorrecta.
Lo acertado tal como yo lo veo, lo puntualmente admirable y pertinente de Los Toros es que se trata de una construcción puramente humana cuyos actos, formas, vivencia y lenguaje propio –cada paso, cada momento, cada suerte y lance, cada aspecto del torero, del toro y de la plaza tiene nombre propio- y que por ende, ineludiblemente, termina llevándonos a reconocer que estamos ante un “Rito de Ordenamiento del Caos” en la misma línea del pensamiento “eliadeano”, es decir, del rumano Mircea Elíade. Entre los muchos ritos del “Ordenamiento del Caos” resultaba inevitable –o inesperado, no lo sabemos- que naciera una visión tan especial para encarar la vida y la muerte de cada persona y su tránsito sobre lo terrenal, tal como ha venido sucediendo siglo tras siglo con el Mundo de Los Toros y tal como actualmente acontece en cada tarde taurina cuando dentro del universo espiritual de los ibéricos que a la larga terminó siendo compartido con los americanos y el sur francés, por cuestiones desconocidas a final de cuentas, increíblemente, nació un singular, magnífico y bendito rito del “Ordenamiento del Caos” arcanamente basado en la presencia de El Toro y no de otro animal.
Los griegos nos dejaron al “Minotauro” pero ciertamente no hay nada más alejado del Planeta de “Los Toros” que esta víctima de Teseo pero incluso en este mito y a pesar de todo, resultamos observando un rito de ordenamiento del caos pues qué más caótico, contrario al Orden del Mundo, puede ser un Laberinto dominado por un “demonio”.
Ahora bien lo manifiesto, evidenciado y vivido, es que el acto fundacional del Orden mana por el enfrentamiento del Torero y su Cuadrilla ante la “temida” muerte inicialmente de patrimonio exclusivo del Toro y que repitiéndose en los siglos, sin solución de principio, pues cuando le fue prohibido a la nobleza española lancear toros, aparecieron para torear, sustituyendo a los nobles, “los plebeyos” de entonces que desde sus ardides camperos para zafarse de los toros que se aislaban de su manada con instinto asesino, terminando por crear “el Ritual del Toreo” que si bien acatado resultaba en el triunfador del sacrificio del Toro o si no, mal cumplido terminaba, ¿termina? en la victimización del torero oficiante que no supo intuir y seguir las fórmulas previstas en el ritual.
En otras palabras, en los dos últimos siglos se ha logrado “ritualizar” el Toreo, de un modo preciso, vivencial y perentorio y, simultáneamente, con el ingreso de la ciencia genética, se ha podido aminorar el riesgo de la muerte del torero “ordenador del caos” pero no por ello, el riesgo ha dejado de existir y el boleto de entrada para ser oficiante de este rito no ha dejado de ser, por siglos, la personal valentía del torero. Es más, frente o dentro de este rito de Ordenamiento, no de “Renacimiento”, pues nada nos dice que algo esté “renaciendo” conforme con este rito, pues los “tres tercios”, dígase la pica, las banderillas y finalmente el estoque, están prístinamente fijados y establecidos para acabar con la “bestia del caos” y no para exaltar o rogar por su regreso ritual.
Por ello, cuando todos los hispanos y americanos al heredar el sentido profundo, dramáticamente humano, lo manifiestan asistiendo de tarde en tarde a las fiestas taurinas lo que hacen es presenciar y vivir de modo simultáneo, un cofre de tesoros espiritual y poético como resulta ser el acto de Ordenamiento del Caos aunque de modo muy auténtico y fiero pero absolutamente artístico y fuertemente poético. La vida como el constante andar a través de acontecimientos y predicamentos que nos sobrevienen y debemos superar o asimilar, ya se trate por llantos o por risas, tarde o temprano nos resulta embistiendo con la ira de un aterrador pero paradójicamente hermoso toro: el “Caos” tiene sus secuaces pero no por ello debe ser mantenido y adherido, sino, sencillamente, vencido y apartado de nuestro Mundo Ordenado.
Por todo ello, es precisamente el Torero, el diestro y matador luminoso, que al resplandecer por sí solo en medio de la arena la plaza rodeado por un público infinito –hoy en las gradas y mañana en las noticias- se olvida de todo, se olvida incluso de sí mismo y por sobre todo se olvida y supera el miedo y enfrenta burlando y dominando al este cuadrúpedo portador y representante del caos y del desorden es decir, del “deslugar” y el “desmomento” y superando todo percance, pues “acata” el Ritual, pone orden a la vida ultimando al toro que en decreciente mareas de furia que nunca deja de embestir, hasta que ultimado por el “diestro” –lo “siniestro” es el mal, el caos- este “orden” perseguido y constituido, sale triunfante ante los ojos de los demás porque el Torero ha logrado vencerse a sí mismo, sublimar el miedo, superar “el terror ante la nada”, y reordenar un caos primigenio para convertirlo en vida pura, resplandeciente y simbólicamente aunque ya no “feroz” sino “feraz”, tan rico y abundante de luz, que permite que la persona, “las personas”, entre tardes de corrida y corrida y entre feria y feria, transiten en su propio vivir dentro de un ordenado mundo seguro, vivaz y reconocible.
Más aún, recordemos lo ya dicho en cuanto que “El Toro” que embiste puede coger o empitonar a su “Matador” antes de ser ultimado en aras del ordenamiento de las cosas. Esta cogida “burla el orden” pretendido y rompe la armonía del rito; el toro que cornea al Diestro inmediatamente nos calla, nos quita el aliento y aplasta la alegría de la tarde, hundiéndonos en suma tristeza pues nos recuerda que el “caos” a pesar de todo, siempre busca envolvernos y apagarnos. Por supuesto que no falta el creyente Torero que intuye lo sucedido por causa de la cogida sufrida y superándose al dolor de la cogida, retoma sus trastos, capote o muleta y espada, y acomete nuevamente al Toro en procura del reordenamiento por el cual, a final de cuentas, fue y es la causa que lo llevó al ruedo. La magia regreso entonces, renace la empatía con los espectadores taurinos, que aplauden el nuevamente correcto sentimiento por un “Cosmos Ordenado”.
Para todo esto, hay que considerar que el Caos en una corrida de toros es el mismo toro que de ninguna manera debiera calificarse por su pelaje usualmente “negro” –por asociación con el caos o la muerte- pues hay pelajes que van desde el blanco como son los “ensabanados” o los “jaboneros”, pasando por rojizos, sardos, castaños, hasta el negro brillante. Lo “negro” del toro es la misma muerte y simboliza el caos total, que se corresponde con “la tragedia”; consecuencia de la inmensa agresividad que los cachos, la “luna nueva creciente” o “la luna decreciente”, van conduciendo hacia el torero. Ante esta mortífera “hoz”, de su cornamenta acabada en finos pitones, el torero, el “sacerdote” vestido de oro o plata sobre seda, yendo cual ornado de una casulla sabe que debe envolver y eliminar al horrible “Caos” que entraña la presencia bestial, inacabable y angustiosamente peligrosa. Y así, pese a lo que se diga, si el torero no conoce su “ritual” como cuando no “hace la cruz al momento de la suerte suprema de matar”, necesariamente se encontrara con el toro que lo llevará, como dice García Lorca a la “plaza gris del sueño, con sauces en las barreras”.
Indudablemente hoy en día no somos conscientes de la soterrada presencia de este rito de “ordenamiento del caos” pero, al acudir a “Los Toros” y en haciéndolo según el calendario anual, lo que hacemos y especialmente lo que realiza el torero, es repetir de modo permanentemente ritual un sentimiento atávico de un acontecer simbólico cuyo destino es ordenar el mundo para que nosotros los humanos, espectadores y aficionados taurinos podamos vivir mejor y con armonía ante el mundo.
Quizás muchos ritos antiguos practicados desde antes hasta hoy no hayan sido necesariamente evidenciados como ritos tan actuales como los de antaño y por ende, únicamente porque miramos hacia atrás, hacia lo negro del inicio del tiempo histórico con nuestras categorías de pensamiento actual es que podemos calificar a Los Toros, como un rito necesario, ínsito a nuestra naturaleza humana pues así podemos entender muchas cosas como, para empezar, la muerte, acontecimiento tremendo y descomunal que tratamos de soslayar en nuestro diario vivir aunque, justamente, son Los Toros los que nos enrumban hacia el buen sentir de lo que la vida misma nos resulta. Es un rito aparentemente atávico que pese a todo es actual y verdadero y es sólo por eso que podemos explicarnos su real y extraordinaria existencia.
jueves, 16 de mayo de 2013
El Juli reaparece el lunes 20 en Nimes (Francia)

Tras la gravísima cornada sufrida el pasado 19 de abril en Sevilla, que provocó que Julián López “EL Juli” tuviese que ser intervenido hasta en tres ocasiones, y después de un exhaustivo entrenamiento y de una intensa rehabilitación, el diestro ha decidido volver a los ruedos el próximo día 20 de mayo en Nimes, donde está anunciado con toros de Victoriano del Río
junto a Talavante y Diego Silveti.
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El Juli
San Isidro hoy. Detalles, bronca, viento... y arrimón de Fortes aunque faltó toro
Sígueme en Twitter @magalyzapata
Parte I. Los juanpedros no terminan de romper y condicionan al menos la primera parte de la corrida. La confirmación de Fortes, dispuesto pero con el que más se dejó no tomó vuelo la faena, más pinchazos. Morante, brega y se acomoda a pesar de que el toro aprieta a tablas y del viento, mece el capote en dos o tres verónicas DOC y luego en muleta, saliendo a los medios alterna natural, pase por alto con dos trincherazos de cartel por hondos y sabrosos. Manzanares, apenas se deja ver en las veronicas y con la muelta ante un toro flojito y sin clase, plasticidad y estilo pero sin hondura, poco ayuda el toro y la plaza o cierto sector le protesta la colocación al torero. Todo muy despegadito... Lo dice Emilio Muñoz, se tiene que salir de sus cánones, del toreo lineal que le protestan... ahí vaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Parte II. Humareda se llamó el juanpedro que hizo que Morante abreviara y que el público encendiera la fogata de los pitos. Malo, peligroso, avieso, de los que sólo están preocupados por echar mano del torero, casí empitona a dos subalternos que se salvaron por un pelo. Eso más el viento, Morante no lo quiso ver. Bronca. Gritos de !fuera-fuera! Una de esas vi yo, con almohadillazos incluidos. Manzanares, con otro flojito que se abre al salir del embroque, deslucido, se emplea en su estilo, a media altura, toreando mucho con el extremo de afuera de la muleta, el toro se abre más de lo que su condición pedía. Estocada arriba. Palmas. Fortes, entregó y puso lo que el toro no tuvo. Pisó sus terrenos, ligó ahí donde se dan las cornadas, un par de series entregando por torear sus muslos. Puede gustar o no, pero valor y honestidad tuvo Fortes en la tarde de su confirmación. Tarea pendiente la espada, en sus dos toros. Mala corrida de Juan Pedro Domecq. Lugar común taurino: Corrida de expectacion, corrida de decepción... (añadir) por culpa del ganado que no estuvo a la altura de lo que se esperaba.
Parte I. Los juanpedros no terminan de romper y condicionan al menos la primera parte de la corrida. La confirmación de Fortes, dispuesto pero con el que más se dejó no tomó vuelo la faena, más pinchazos. Morante, brega y se acomoda a pesar de que el toro aprieta a tablas y del viento, mece el capote en dos o tres verónicas DOC y luego en muleta, saliendo a los medios alterna natural, pase por alto con dos trincherazos de cartel por hondos y sabrosos. Manzanares, apenas se deja ver en las veronicas y con la muelta ante un toro flojito y sin clase, plasticidad y estilo pero sin hondura, poco ayuda el toro y la plaza o cierto sector le protesta la colocación al torero. Todo muy despegadito... Lo dice Emilio Muñoz, se tiene que salir de sus cánones, del toreo lineal que le protestan... ahí vaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!
Parte II. Humareda se llamó el juanpedro que hizo que Morante abreviara y que el público encendiera la fogata de los pitos. Malo, peligroso, avieso, de los que sólo están preocupados por echar mano del torero, casí empitona a dos subalternos que se salvaron por un pelo. Eso más el viento, Morante no lo quiso ver. Bronca. Gritos de !fuera-fuera! Una de esas vi yo, con almohadillazos incluidos. Manzanares, con otro flojito que se abre al salir del embroque, deslucido, se emplea en su estilo, a media altura, toreando mucho con el extremo de afuera de la muleta, el toro se abre más de lo que su condición pedía. Estocada arriba. Palmas. Fortes, entregó y puso lo que el toro no tuvo. Pisó sus terrenos, ligó ahí donde se dan las cornadas, un par de series entregando por torear sus muslos. Puede gustar o no, pero valor y honestidad tuvo Fortes en la tarde de su confirmación. Tarea pendiente la espada, en sus dos toros. Mala corrida de Juan Pedro Domecq. Lugar común taurino: Corrida de expectacion, corrida de decepción... (añadir) por culpa del ganado que no estuvo a la altura de lo que se esperaba.
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Madrid 2013



