domingo, 11 de abril de 2010

Video: 3ra de Sevilla.

Innegable triunfo de Diego Ventura sobre Pablo Hermoso de Mendoza.

Por Pedro Abad-Schuster

Sevilla, domingo 11 de abril de 2010. Lleno absoluto. El link (copiar y pegar):
http://www.plus.es/videos/Toros/Diego-Ventura-abre-Puerta-Principe-Sevilla/20100411pluutmtor_1/Ves/

Fermín Bohórquez: silencio y silencio (con el mejor lote). Pablo Hermoso de Mendoza: silencio y silencio (demostrando gran dominio de los terrenos, pero se le fue la oreja por fallar con las espadas). Diego Ventura: dos orejas y dos orejas (ante dos deslucidos toros). Toros de Fermín Bohórquez, de aceptable presencia, descastados y mansos. 1ro, 2do, 4to: cumplieron aunque a menos; 3ro: bronco (para Ventura); 5to, 6to: rajados (para Ventura).

Diego Ventura, de 25 años, oriundo de Lisboa, afincado en Sevilla, supo conectar esta tarde con el público en base a torería y entrega, estando más sobrio que en otras ocasiones. La corrida, sin embargo, no ha sido triunfal, ni triunfalista, con la excepción de la apresurada entrega de 4 trofeos. Diego Ventura consiguió rejones de muerte rápidamente eficaces, incorrectos de colocación, pero de efectos fulminantes.

Ventura enfrentó al 3ro. de la tarde de 525 kilos, negro, manso y algo brusco y cabeceando en sus embestidas. Se lució primero con Maletilla, parándolo en un verdadero pañuelo, antes de dejar un rejón de castigo, entrando de frente, bueno pero algo trasero de posición. Sacó después a Nazarí para llevar al toro a dos pistas y colocar una gran banderilla muy en corto, arrojándole el sombrero, con lo que consiguió meter al público al bolsillo. Un leve toque al caballo, unos tierra a tierra y de frente una nueva banderilla bien puesta, para volver a las dos pistas. Morante –el caballo- terminaría de levantar a los tendidos de sol al llevarse en la boca un puñado de pelos del morrillo de su oponente, aunque sólo clavaría Ventura un garapullo al sesgo aceptable. Y con Califa remataría su labor con unas cortas en una perra chica, en los rubios, con continuidad, adornándose después con el toque del testuz, un cabezazo en el mismo y el teléfono. Lo mató de muerte súbita de un certero rejonazo arriba, un tanto trasero. Dos orejas rápidamente concedidas.



En el último de la tarde, Diego Ventura ha estado muy por encima del negro bragado, de 518 kilos, manso, parado y rajado. Saldría de entrada el portugués con Triana, dándole dos recortes que le hicieron daño al toro en una mano, antes de dejarle un rejón arriba, a la grupa. Luego, con Oroboy, quebró dos veces, una sin clavar, sin gran lucimiento, mientras el bicho iba a su aire. Montado en Revuelo volvería a la plaza, insistiendo con alguna pasada en falso por lo aplomado del cornúpeta, hasta que comprendió que había que meterse en los terrenos del toro, lo hizo y puso una gran banderilla al sesgo. Con un lindo albino se metió a la gente en el bolsillo, Ginés, con el que dejó una banderilla a la grupa, y otra mejor, pero bailando al caballo antes de citar al toro. Lo mató, después de meterse mucho en los terrenos del toro para clavar unas cortas, por los adentros –donde apretaba más el bicho- y adornarse telefónicamente –la galería encantada-, de un rejón que pareció bajo y contrario, tras una pasada sin clavar. Otras dos orejas, quizás recompensa excesiva.



Pablo Hermoso de Mendoza, el mejor rejoneador de la historia, de 43 años, oriundo de Estella, Navarra, enfrentó al segundo de la tarde de 515 kilos, negro bragado y de condición manso, soso y yendo a menos. Lo recibió muy en corto, parándolo en reducido terreno, clavando un rejón contrario y algo por detrás. A lomos de Chenel lo templó una barbaridad a dos pistas, llevándolo a unos centímetros, antes de entrar de frente a quebrar una banderilla buena. Seguiría a dos pistas, dándole un pase con la grupa por los adentros muy ajustado y limpio, templadísimo todo, para poner otro buen rehilete y sacarlo bien de las tablas, muy toreado, a pases de tirón. Con Caviar colocaría otras dos buenas banderillas e hizo alguna cabriola un poquito alejado de la cara del toro, volviendo a sacarlo con clase de lidiador del terreno de tablas, donde se hallaba refugiado. Y por último, sobre Pirata, tras unas cortas sin continuidad, pero arriba, un adorno telefónico sobre la testuz y un par de las pequeñas a dos manos, no pudo rematar la obra con el de muerte. Cinco pinchazos, sin demasiada fe –el toro no ayudaba, desde luego-, consiguiendo que el último lo descordara. El quinto, para Pablo Hermoso, fue un manso y rajado, con 548 kilos y capa negra bragada. Salió el toro con pies, pero al sentir el rejón de castigo se desentendió de la lid, rajándose y volviéndolo a hacer varias veces a lo largo de la misma. Toro muy deslucido, con el que Hermoso de Mendoza poco pudo hacer. A lomos de Silveti, sacándolo de su querencia, una banderilla buena, un pase con la grupa en terreno de toriles, apretado y adornos al quiebro sin clavar. Con Icaro, muy toreado al costado, y con poco espacio, otras dos banderillas, la segunda entrando en suerte circular. Y por último, otra vez con Pirata, unas cortas con poca historia -el bicho estaba muy parado- y tres pinchazos –uno más al aire- antes de un rejón contrario y trasero. Nuevo silencio en tarde aciaga.

En cuanto a Fermín Bohórquez, sorteó un buen lote con el que demostró mucha clase y temple, bases en las que fundamenta su toreo, pero tampoco obtuvo trofeos debido al fallo con el rejón de muerte. (Fuente: cope)