UN ADIOS AL MAESTRO, CON CARIÑO
Enrique Ponce se despide triunfal de Acho |
Enrique Ponce se despide triunfal de Acho |
Por Magaly Zapata
El sábado 2 de noviembre se realizó la segunda de abono de Feria del Señor de los Milagros con el triunfo de Pedro Luis en virtud que cortó oreja del último. Juliio Alguiar y Joaquín Caro saludaron ovación. Caro pasó por su pie a la enfermería y fue operado de una cornada cerrada que recibió en el 5o. El ganado de Ciro Neira no estuvo a la altura del compromiso en Acho, bonitos pero justos en trapío, y moruchada por (mala) condición de lidia. El lote de Pedro Luis fue el que más se movió sin maldad pero en el plano del manso noblon destacó el 3o al que no desorejó.
3 peruanos 3 se estrellaron con el pésimo juego del ganado que echó al traste las ilusiones. Las suyas. Las de todos. Ellos por salir en volandas y con trofeos en esportón. Nosotros, los asistentes, con la ilusión de ver esta terna de jóvenes peruanos medirse por conseguir el triunfo; por fin una novillada ferial de Acho estaba sustentada por jóvenes promesas de la tierra que han venido toreando allá y acá con éxito y este paseíllo no solo era premio a su temporada sino agasajo a nuestra ilusión, porque los hemos seguido durante el año y porque sabemos de lo que son capaces con mínimas opciones. Pero si alguien dispone, llega el novillo y descompone lo que ansiábamos fuera de fiesta grande y quedó en fatuo fasto.
Desde aquel solitario de Galdós el 2015 que no se veía ahí arriba, enhiesta y solitaria nuestra enseña bicolor, ondear en lo alto de esa hermosa arquería que corona nuestro tiesto de arena.
Emoción que se esfumó con la tristeza de ver tanto cartel para tan poco bravo, o mejor dicho, para tanto manso de lidia y con peligro. Porque el manso de lidia puede acordarse que tiene casta y finalmente la echa, y el que no lo hace, es porque no la tiene, y su comportamiento no honra su especie, esa que acomete y pelea ante lo que lo incita o lo agrede, que es la tela, por eso el salir suelto y huyendo, espantado como alma que lleva el diablo, de los trastos o del caballo, escupido se dice, al sentir el hierro, y ver a los toreros ir detrás fue una estampa desoladora. Solo uno recargó, el último. En los otros apenas si llegaban al peto y en su huida recibían un picotazo. Y cuando no, el novillero pedía cambio de tercio. Una farsa de tercio que ahondó la consistencia en lo morucho del asunto.
En corto diré que no entendí el orden de lidia, aquello de la antigüedad de la terna, pues no me salían las cuentas según mi saber. Que aveces hay experimentos que no reditúan. Que quizás existían novillos de mayor pergamino en nuestro campo. Que entre tanto desaguisado, fue auspicioso el debut en Acho del joven subalterno Aldahir López "Rufo". Que El Loro y Ronald Sánchez se desmontersron en banderillas. Que Angelo Caro y David de la Barra, a caballo, ejecutaron bien el tercio.
Que a Julio Alguiar lo vi mejor y más asentado, con su personalísimo estilo que resume toreria, que pasó las de Caín con su agazapado primero, frenándose o suelto, esperaba el momento para el zarpazo. Que con el otro, encaró a puerta de chiqueros, que brindó a la aficionadas Hnas. Moyano, que sin ser mucho mejor, el fugitivo lo dejó estar cuando toreaba al abrigo de las tablas pero más allá, nones, se le iba encima al apretarlo o se iba corriendo a sus tablas. Y que además, pinchó.
Que Joaquín Caro lucirse pudo - y gustó- con las banderillas. Y aunque tuvo el peor lote no se amilanó y plantó pelea en los medios, sea con capote o con muleta quieto se quedó, y sometió, y pagó el atrevimiento con revolcón y con cornada. Que sin aspavientos aguantó impertérrito y pasó a la enfermería en el siguiente turno y que fue operado.
Que en el retorno de Pedro Luis se soltó y fluyó con su toreo porque tuvo mimbre; que en los dos se fue a toriles a recibirlo, que su lote más opciones le dio. Que mejor dibujó el toreo por bajo en el que pinchó y tuvo ocasión de resarcir su afán con temple y concepto y tocó pelo en el otro.
Que bonito fue el gesto de brindar a sus compañeros, porque esos tres son la 'next gen' o nueva hornada. Que debemos cuidarlos con ganado que ofrezca condiciones para el rodaje. Y que por eso espero que los ruedos de mi Patria les den sitio y oportunidad para que toreen, se forjen y sean ídolos. Que se les necesita.
FICHA: Plaza de toros de Acho. Lima, sábado 2 de noviembre 2024. Segunda de abono. Novillos de Ciro Neira, justos de trapío y malos en condición, salvo el 3o y 6o noblotes. Los peruanos Julio Alguiar, silencio y saludos; Joaquín Caro, palmas y saludos; Pedro Luis, palmas y oreja.
En el primero de la tarde no terminó de acoplarse, desarmes y enganchones desdibujaron sus intenciones, el toro metía la cara aunque protestando, y debía tirar de él y ayudarlo, no siempre se entendieron. Algunos protestan en el tendido porque no surgía el toreo. Pincha dos veces. Silencio.
El segundo de lidia ordinaria se iba suelto del capote del peruano Juan Carlos Cubas y no hubo historia en el saludo ¡vaya ovación que recibió! Desde que fue a pedir permiso al palco hasta que brindó en los medios al público. Se le esperaba a Juan y no defraudó a pesar que pinchó sus faenas. El primero fue difícil por desordenado al embestir, denotó poca fijeza en la tela, se dobló bien con él al inicio para domeñar, en los medios unas veces le dejaba la muleta en la cara y tiraba de él otras deslavazado por enganchones y desarmes y es que el toro iba desordenado y pegando tornillazos y al final hasta revolviéndose en un palmo. No remontó su labor. Pincha y entera desprendida. Silencio.Salió el que hizo cuarto y lo recibió con dos largas cambiadas de rodillas, este castaño quemado salía suelto, era alto y salía desentendido de los lances con el capote, buena la media verónica que apretó en su cadera. Brindó al ganadero Orlando Sánchez hijo y se hincó de hinojos –raro en su concepto- para torear y toreó, bonito y bien, templando en los derechazos seguidos de naturales hasta los medios, Acho rompió y crujió. Pasó las rayas y de pronto el toro se vino a menos y buscó refugio en tablas. No tuvo más opciones el huancaíno. Los despachó y oyó palmas.
Colombo estaba deseoso de conquistar Acho como lo ha hecho en Pamplona y en todas las plazas peruanas donde ha toreado pero el destino y el toro que cerró la tarde lo impidieron. Su triunfo de oreja llegó en el tercero al que recibió con larga cambiada de rodillas y en pie lanceó a los medios por chicuelinas que remató a una mano. Se veía que le costaba salir del percal al burel, buena vara endilgó Angelo Caro, las banderillas a cargo del diestro que con sus portentosas facultades monta un espectáculo que el público vibra y celebra, sin dejar que le den capotazos hace todo él, clava en lo alto, recibiéndolo de largo, o desde tablas en el violín citando de rodillas, domina terrenos y suertes. Ay, la montera cayó boca arriba y aunque disimuló sujetándola en los pies para citar de lejos, luego la tomó y al recibir al toro debió doblarse para esquivarlo, suerte que también le fue esquiva y en el otro cambiado por la espalda el toro no obedeció y lo empaló y alzó por los aires, golpeado y dolorido resultó pero no bajó la tesitura de su entrega aun cuando se hizo evidente las intenciones del morlaco: ir más pendiente del cuerpo que del trapo. Derechazos templados incluso desmayados algunos en lo que se fajó al toro, atornillado en la arena, en los naturales también aunque breves porque el toro no quería. Cuadra y lo revienta con un espadazo, escultural volapié del venezolano. Petición y oreja. El que mejores hechuras traía fue el que menos juego dio, trajo peligro. Era alto el jabonero amarillento, albahío pues, salía desentendido del capote y tras la buena vara de David de la Barra, muy aplaudido, quitó por lopecinas, y puso banderillas y otra vez hizo vibrar los tendidos que en pie ovacionaban. Brindó a su apoderado Roberto Piles y al empresario Tito Fernández. En el tanteo a los medios lo desarma porque se le cuela, señal de alerta, cambia de mano y con la zurda lo intenta pero viene vencido, midiendo, reservón, la tanda siguiente busca el cuerpo, no hay material para lucimiento, aunque pide calma y lo intenta. Y lo que el toro no pudo en la faena lo consigue en la suerte suprema, echa la cara arriba y lo caza, sin dejarlo pasar, le pone los pitones en el abdomen y lo remata en el suelo en la rodilla. En los medios recibe la ovación por su entrega y gallardía, vergüenza torera decían los revisteros de ayer, así sea. Una tarde taurina como la que más, sin disgusto y con ilusión salió la gente confiando en que lo que viene será mejor.Plaza de toros de Acho, Lima. Domingo 27 de octubre 2024. Primera de abono Feria Señor de los
Milagros. Se lidiaron toros de San Pedro
bien presentados y juego desigual, destacó el 5º y el 1º, complicado el 2º y 3º,
4º se vino a menos, peligroso el 6º.
Juan Carlos Cubas (Perú, de tabaco y oro), silencio y palmas; David
Galván (España, de verde nilo y plata) silencio y dos orejas; Jesús Enrique Colombo
(Venezuela, de nazareno y oro), oreja y ovación. David Galván salió a hombros.