Por Magaly Zapata
Estuvimos después de una década otra vez en Palca, una perla taurina enclavada entre sus dos apus protectores que le dan un especial y singular marco paisajista a un coso que viste por dentro un sabor torero antañón.
La corrida se saldó con la puerta grande de José Garrido con dos de su primero y la salida de vacío de sus compañeros de terna Juan del Álamo y Óscar Quiñónez por fallar con el acero que pudo privarlos de algún premio. El encierro de Apu Saywa se movió pero sin clase y con peligro sordo y hasta evidente, haciendo cositas de mansos como rajarse o escupirse en la suerte de varas. Sus hechuras los delataban. El juez estuvo bien al negar el indulto del segundo, inmerecido, pues como el resto, salvo el último, se escupieron del caballo de picar en la suerte de varas y en ese caso lució por la muleta que tuvo delante.
Esa fue la de Garrido que supo administrar el poco fondo del astado y en faena corta pero de calidad, administró la acometida con acierto. Breve por derecha y un poco más se explayó en los naturales de aquel segundo: bonitos, con los vuelos, invitando con suavidad por abajo, y conduciendo con temple y gusto, recreándose. Desparramó la esencia de su arte en el ruedo palqueño. Un toro silleto que arrastró los cuartos traseros al que se le recetó una pésima vara trasera, se escupió del caballo y al que José había ofrecido un bonito saludo con el capote pero mejor fue su toreo al son de ‘churumbelerias’. Muleta retrasada pero cadenciosa, tersa y sutil en la exigencia para no afligir. Estocada desprendida y trasera. Fulminante. Dos orejas. Palmas en el arrastre.
Con el quinto, un gazapón y probón que al sentirse exigido en los lances, se fue a tablas. Otro que se escupe del caballo. Brega el diestro para ahormarlo en banderillas se alzó un vendaval que incordió la faena que tuvo un torero y bonito inicio por doblones hasta los medios y por condición del astado presentó la muleta a la altura de la cadera para aprovechar la inercia y vaciar la embestida atrás y ligar las tandas. Media que mata trayectoria un poco atravesada y saludó una ovación.
Abrió la tarde Juan del Álamo con uno que se le vencía por los dos pitones. Se salió del caballo y dos buenas varas recetadas por de la Barra. En banderillas puso en aprietos a la peonada. Con la muleta se lo llevó a pasar las rayas de picar. A partir de ahí el temple fue clave para dar ritmo a la ida y vuelta del cornúpeta, aunque con la zocata no hubo historia. Importante reseñar que el público jaleo y disfrutó de la faena. Se vino pronto a menos y tras dos pinchazos tendidos, espada trasera. Silencio.
El cuarto no mejoró la condición de su primero. Embestida sin ritmo sin humillar pero lo sometió con muleta retrasada por ambos pitones. Supo aprovechar la inercia de su galope natural aunque luego no tuviera recorrido. Media desprendida tras una en la que casi lo prende. Palmas.
El peruano Quiñónez pechó con el malo de la tarde. Avieso. De feas hechuras. Se fue a porta gayola pero desde el medio del redondel, desairado. De ahí que el recibo terminara siendo una larga cambiada en Sol más un par de lances. Un herradero en varas con peligro en los lances de los subalternos porque se metía por dentro y se salía de la vara informal y manso. Bien El Rata en la brega del marrajo y Salazar en el par tercero. Se venía al cuerpo desde el capote y se agudizó en banderillas y más en muleta cuando buscaba lo que dejaba atrás. Abrevió. Protestas. Bajonazo. Algunas palmas.
Con el cierra tarde, que fue el de mejores hechuras y al que lanceó por veronicas y tras verlo pelear bien en el caballo y que metió la cara en banderillas, a destacar los dos pares de El Rata, parecía que tendríamos algo mejor en muleta pero la poca quietud de plantas y la poca colaboración del astado remiso a tomar el engaño y que se revolvió para buscar el cuerpo hasta que prendió al torero ensañándose contra la arena por largos segundos. Milagrosamente salió ileso. Perú Perú gritos del público. No remontó la faena. Media delantera y perpendicular. Dos descabellos. Palmas.
Oportuno destacar el encomiable trabajo de la comisión taurina que con esfuerzo presentó un cartel importante y especialmente un gran trabajo realizado en el mantenimiento del coso y del ruedo. El público se mostró sensible a lo bonito y al toreó bien hecho con énfasis en el toreo efectista que es cuando explota. Y como me sucedía hasta hace una década que no comparecía aquí, volví a salir encandilada con la imagen de una placita enclavada bajo dos inmensos cerros que tutelan nuestra tradición.
Palca, Junín. Domingo 2 de agosto 20/6. Tradicional corrida del calendario nacional en honor a Santo Domingo de Guzmán. La plaza de toros rozó el lleno. Hubo mucho viento. Tres diestros nuevos en plaza. Astados de Apu Saywa complicados en manso y con peligro. Juan del Álamo, silencio y palmas. José Garrido, dos orejas y saludos. Oscar Quiñónez, palmas y palmas.
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