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Conocí noches de dolor y frío que por momentos parecían no acabar. Cuando todo parecía ir mejor, la cornada se infectó y tuve que volver a pasar por quirófano. Aprendí a simplemente confiar en el camino que Dios me tiene preparado.
La recuperación está siendo larga y dolorosa, pero la paciencia y la ilusión por volver a torear pueden con todo.
Esta cornada me ha enseñado a vivir cada momento con intensidad, a darlo todo y a valorar aún más esta profesión, que me ha enseñado tanto en los momentos más bonitos como en los más duros de mi vida.
Gracias a los médicos, a todos los que han estado pendientes y, sobre todo, a mi profesión, por enseñarme a vivir.
”El guerrero acepta lo que no puede cambiar y lucha por lo que sí.”
El novillero peruano Alejandro Chavarri sufrió una grave cornada de 10 centímetros en el cuello el 6 de septiembre de 2026 en la plaza de toros de Bayona (Francia).
El percance ocurrió durante una novillada matinal sin picadores, cuando el joven torero recibió a portagayola al primer ejemplar de la ganadería de La Espera. El animal lo arrolló y arrastró de forma dramática por el ruedo
Parte médico y evolución
• La herida: La cornada midió 10 centímetros de extensión en la zona del cuello.
• Paquete vascular a salvo: Milagrosamente, la trayectoria de la herida no afectó a ninguna vena, arteria ni vaso sanguíneo importante, por lo que fue calificada como una "cornada limpia" dentro de la gravedad.
• Fractura ósea: El pitón le provocó una posible fractura de mandíbula.
• Atención médica: Tras ser estabilizado por el equipo médico de la plaza liderado por el Dr. Olivier Chambre, fue trasladado de urgencia a la Clínica Belharra de Bayona para ser intervenido y sometido a pruebas adicionales.
A pesar de lo impactante e impactante de las imágenes capturadas por medios especializados como Aplausos y Mundotoro, los médicos confirmaron que el torero tuvo mucha suerte y su vida quedó fuera de peligro de forma inmediata tras la cirugía.