https://cdn.fbsbx.com/v/t59.2708-21/467096190_8488897237879019_3914230050301148756_n.pdf/NUMERO-43-TRIBUNA-OPTIMIZADO-optimizado.pdf?_nc_cat=101&ccb=1-7&_nc_sid=2b0e22&_nc_ohc=T8MduVcICwgQ7kNvgFVdGQQ&_nc_zt=7&_nc_ht=cdn.fbsbx.com&_nc_gid=ABN9ynhrTB1vwDhcXVToJ-j&oh=03_Q7cD1QHh8yEfOAZs_u7VEEquEhlJDNcV5WVo5X21O
sábado, 16 de noviembre de 2024
Acho 2024 en el resumen semanal de la revista Tribuna da Tauromaquia
https://cdn.fbsbx.com/v/t59.2708-21/467096190_8488897237879019_3914230050301148756_n.pdf/NUMERO-43-TRIBUNA-OPTIMIZADO-optimizado.pdf?_nc_cat=101&ccb=1-7&_nc_sid=2b0e22&_nc_ohc=T8MduVcICwgQ7kNvgFVdGQQ&_nc_zt=7&_nc_ht=cdn.fbsbx.com&_nc_gid=ABN9ynhrTB1vwDhcXVToJ-j&oh=03_Q7cD1QHh8yEfOAZs_u7VEEquEhlJDNcV5WVo5X21O
lunes, 4 de noviembre de 2024
Acho 2024. Enrique Ponce dijo adiós y se fue triunfal en hombros de Roca Rey
UN ADIOS AL MAESTRO, CON CARIÑO
Enrique Ponce se despide triunfal de Acho |
domingo, 13 de octubre de 2024
ACHO. EFEMERIDES DE FERIA, Manolete cortó el primer rabo, Ponce el último
Desde el siglo pasado que no se corta un rabo en Acho. El último en hacerlo fue el maestro Enrique Ponce Martínez y el primero fue Manuel Rodríguez “Manolete”. Estos serán entonces los parámetros históricos que limitarán esta historia de feria nazarena de un día como hoy, Domingo 13 de octubre.
Y se trata de un apunte que empezó precisamente un domingo 13 de octubre de 1946, así es, un día como hoy, Domingo y 13, cuando el llamado “monstruo cordobés” Manolete cortó el primer rabo en la historia de la Feria del Señor de los Milagros.
![]() |
| Foto de Manolete del libro autoría Juan Elias Miletich/Foto Ponce de Agustín Carbone |
Había llegado por segunda vez en la temporada del 1946 para ser protagonista importante del cartel inaugural de la primera feria nazarena y como ningún otro, quizás incluso a día de hoy, se había presentado, es decir a torear por primera vez en nuestra Plaza del Acho, en marzo de ese año en calidad de mandón del toreo, no sólo de primera figura, mandón implica mucho más que eso.
Y esa tarde, segunda del primer abono ferial, confirmó el
cartel que le precedía y que hizo que otra vez se viera la Plaza del Acho con
un segundo lleno de bandera consecutivo y gente en estado expectante por ver
que el mandón de la fiesta no sólo se
justifique sino que triunfe, porque en el triunfo del torero está el disfrute
del aficionado, y Manolete no
defraudó.
Esta vez vistió de morado y oro y no le correspondió ser
director de lidia, por delante iría el mexicano Manuel Espinoza “Armillita” que
dio vuelta al ruedo en cada uno de su lote y abrochaba terna el también
mexicano Luis Procuna que había ya inaugurado la víspera la puerta grande
ferial nazarena en el Acho.
Dicen los acuciosos investigadores que esta ha sido la mejor
faena de Manolete en Acho. El toro que
pasó a la historia gracias a la poderosa muleta de Manolete se llamó “Chavo No.
103” del hierro mexicano Matancillas y reseñan que fue bravo y noble,
condiciones que permitieron al Califa del Toreo expresarse en el ruedo como
artista poderoso.
No ha sido el cordobés de lo más graneado en el uso del capote sin embargo Lima en esa faena pudo verlo y disfrutar su toreo a la verónica, erguido y seco, y en especial disfrutar del aroma de aquella “solitaria rosa púrpura que posa en el aire, su media verónica corta y tajante”.
Zeñó Manué, que no era dado al halago fácil, sentenció también que Manolete era un artista colosal y lidiador de admirable vergüenza torera porque siempre hizo cuanto pudo para halagar al respetable y como ninguno toreó erguido y quieto, lenta y parsimoniosamente, al borde mismo de las astas…
El inicio fue con ayudados por alto sin quebrar la figura, los naturales fueron un portento, los derechazos ceñidísimos, imposible torear más cerca, molinetes valentísimos, un cierre con pase cambiado por la espalda y cuatro manoletinas estatuarias (observe usted la foto, mentón hunido en el pecho y la figura cual escultura marmórea) hicieron que el público aclamara delirante. Era imposible torear más cerca. Mató sin puntilla y llegó la apoteosis. Dos orejas y rabo que paseó trajeado de morado y oro como premio a una faena “en Acho cuyo clasicismo, cuyo temple y lentitud, cuya verdad, cuyo arte inimitable quedan allí en la arena limeña, la serenidad de su ritmo y el ritmo de su serenidad…”
De Manolete
e Enrique Ponce… 46 rabos transcurridos en la feria limeña
El dato de los 46 rabos cortados en la feria limeña nos lo dejó don Moisés Espinoza Zárate en una publicación realizada en la Revista Taurina Alamares, precisamente el concluir la temporada del año 2000. El decano de los corresponsales taurinos nacionales fue en vida un meticuloso registrador de los hitos y la historia de nuestra feria. Esta es una muestra algo que a día de hoy no ha perdido vigencia.
Ad portas del nuevo siglo que entraría el 1 de enero del
2001 y cuando discurríamos los
estertores del Siglo XX , fue el maestro
valenciano Enrique Ponce quien nos regaló una faena que sin duda se encuentra
en la colección antológica del buen aficionado, aquella de ensoñación, de la
sublimación de la maestría en el arte de lidiar toros que es el torear, de
poder sutil y majestuoso, de aromas a
jazmín que emanan de su difícil facilidad al ejecutar un toreo pleno de
plasticidad estética y no exento de
poderío, de ese toreo perfecto como lo
calificó Antonio Caballero en su libro Siete Pilares del Toreo.
Era la octava de feria, era
domingo, era 26 de noviembre del
año 2000. Ponce había estado ausente
tres ediciones, desde 1997. Se sentía entre los aficionados las ganas de verlo
otra vez en Acho. Pues Enrique Ponce llegó y navegó entre mar de gente del patio de Sol
enfundado en un hermoso traje grana y oro.
Dicen que es el color que usan los valientes y yo añadiría que también
los estetas. Porque el arte en Ponce, es
sin duda su valor esencial.
Aquella tarde alternó con Luguillano que hizo el paseíllo
desmonterado por ser nuevo en plaza (saludos y palmas) y Manuel Caballero (saludos y ovación). Y la
gran atracción, no sólo de esa tarde, era ver ganado español del prestigioso
hierro de Juan Pedro Domecq, 1º 2º y 3º y tres del otro hierro de la casa, el de
Parladé. Correspondió uno de cada
hierros a los coletas. Ponce en su
primero, el mansito de la corrida, fue silenciado. Pero salió el cuarto de la tarde, “Halcón No. 9” al
que le cortó orejas y rabo, el último hasta hoy que se ha cortado en el Acho en los 78
años de historia de su feria nazarena. Y, a confesión de parte referida en la revista taurina Alamares que editaba por
aquellos años, fue el día que más torero se sintió: “conseguí quitarme una
espinita clavada” me dijo.
Aquel año transitaba el décimo de alternativa. Y cuando parecía que la faena de Finito de
Córdoba al toro “Bodeguero” un sobrero de Roberto Puga al que le cortó las dos
iba a ser la faena premiada de la feria, saltó al ruedo “Halcón” y Ponce revolucionó aquello y se
llevó el codiciado trofeo Escapulario de Oro del Señor de los Milagros, el
segundo de su historia en Acho.
La faena la inició doblándose con el repetidor sin afligirlo hasta los medios donde construyó su obra maestra, llena de plasticidad, de temple, de dominio, porque hubo de ayudarlo a centrarse en su muleta y con la altura y distancia adecuada, surgió el toreo despacioso y desmayado, al estilo Ponce, donde los naturales resultaron de ensueño, relajado, toreando para él y muy a gusto. Una estocada entera hizo que el parladeño rodara por la arena y la apoteosis en los tendidos ¡cómo se le quiere a Ponce en Acho!
Quedará en la historia también, la anécdota que oí contar al ganadero y a la sazón Empresario de Acho Roberto Puga, contó que el nombre que correspondía para ese toro era el de “sanguinario”, esto según la costumbre española de poner a los toros el nombre de la línea materna, pues era hijo de la vaca “sanguinaria”. Sin embargo, tras el sorteo, su apoderado don Victoriano Valencia se negó a que saliera con ese nombre en la tablilla por lo que revisando la reata con la gente de la ganadería decidieron llamarlo como su padre, Halcón. Nombre de buen bajío, habría pensado don Victoriano, pues sin duda recordaría que su poderdante había indultado un Halcón en Murcia el año 1997. Récord de indultos que alcanzan 51 en toda su trayectoria (datos al 2021).
Y como estamos a punto de despedirlo en Acho, conviene
recordar la jornada de su presentación, cuando llego nuevo al año de
alternativa. Ponce se presentó en Acho
en la Feria del Señor de los Milagros del año 1991, entró por sustitución del
mexicano David Silveti, a dos tardes, primera y última, pero solo compareció en
la de cierre ferial. La empresa de Julio
Vera y Mario Paredes no se destacó por el compromiso de cumplir los carteles
que frecuentemente eran cambiados a últimas.
El 1 de diciembre, sexta de abono, hizo su primer paseíllo y fue el toro
“Canuto” del hierro colombiano Capiro del Sonsón el que se fue desorejado. Con su toreo de plasticidad estética,
preciosista, siempre templado y de mucha cabeza, empezó a desgajar en Acho las
claves de su toreo, de su concepto, de su torería, que lo llevaría a ser un
engreído de nuestra afición y a ostentar la vitola, exclusiva de pocos, de ser
“Torero de Lima”, honor que recayó antes en los maestros Procuna, Antonio
Bienvenida, Antonio Ordoñez, Angel Teruel y José María Manzanares.
sábado, 15 de julio de 2017
Ponce saluda a la nueva campeona de Wimbledon
miércoles, 12 de julio de 2017
Ponce, Manzanares, Castella y Roca Rey, baraja de ases en Acho 2017
@magalyzapata
Domingo 5 de noviembre.
1ª de abono. Toros de Daniel Ruíz
para Enrique Ponce, Andrés Roca Rey y Joaquín Galdós.sábado, 8 de julio de 2017
Ponce honra con PG a Victor Barrio ante "Adolfos"
jueves, 6 de julio de 2017
Ponce ayer, Ponce hoy... eterno
Enviado desde mi iPhoneEnrique Ponce escribió en su TW:Hay cosas que no cambian en la vida...!!! #TBT
#conceptoeterno #ayerhoymañana #con9añosyahora #sentireltoreo #enriqueponce
Gesto de Ponce por Barrio
Enviado desde mi iPhoneGesto de Ponce. Lidiará los toros de Adolfo Martín el sábado 8/7 en la plaza de toros de Teruel con Curro Díaz y Morenito de Aranda en un festejo que servirá para homenajear al fallecido Víctor Barrio.
jueves, 1 de junio de 2017
San Isidro 23a: Ponce confirma a Varea mañana
- En toda su carrera Enrique Ponce ha salido tres veces por la Puerta Grande de Madrid (1992, 1997 y 2002).
- Es la octava vez que Ponce es el padrino de una confirmación de alternativa en la feria de San Isidro. Ya confirmó a Miguel Abellán, El Juli, Javier Valverde, Sebastián Castella, Álvaro Justo, David Galán y Román.
- Desde su gran triunfo en 2002, Enrique Ponce no ha vuelto a cortar una oreja en Madrid. Encadena 22 toros consecutivos marchándose de vacío, la peor racha de su carrera en esta plaza.
- La corrida de Garcigrande es una de las grandes novedades de este San Isidro. La ganadería salmantina vuelve a lidiar tras 5 años sin hacerlo a excepción de un sobrero de Domingo Hernández lidiado por López Simón en 2016.
- El último torero que salió a hombros de Madrid con un encierro de Garcigrande fue Sebastián Castella en 2009. Nadie desoreja un toro de esta ganadería en San Isidro desde Eugenio de Mora en 2001.
- Tras escuchar los 3 avisos en su primera tarde, David Mora cortó una oreja en la corrida de Parladé, la séptima en toda su carrera. Por primera vez en su carrera va a matar toros de Garcigrande en Las Ventas.
- David Mora es el primer torero en todo el Siglo XXI al que se le va un toro vivo a los corrales al año siguiente de abrir la Puerta Grande.
- Tan sólo una vez actuó Varea como novillero en Las Ventas, marchándose de vacío. En plazas de Primera Categoría sólo ha toreado en su alternativa en Nîmes.
- Varea se puede convertir en el primer torero nacido en Castellón en todo el Siglo en cortar una oreja en Madrid. Un matador castellonense no hacía el paseíllo en San Isidro desde Alberto Ramírez en 2003.
- Nunca un torero que ha confirmado la alternativa de manos de Ponce ha cortado una oreja en la tarde de su debut en Madrid. Vareapodría ser el primero en conseguirlo.
- Nunca en la historia de San Isidro un matador ha desorejado un toro un 2 de junio.
viernes, 28 de abril de 2017
Manzanares brilla sin toro en Sevilla, orejas
@magalyzapata
Se cumplió la corrida de Juan Pedro Domecq y estuvo por bajo del material que un cartel como este exige. Con poca fuerza, bajos de casta, pero peleando en el caballo, pero sin empuje en muleta, con nobleza con poco recorrido, salvo el 6o que tuvo galope y por eso trasmitió más que el resto, y acaso el 5o, que tuvo mejores hechuras, bajito y bonito, que metió bien la cabeza pero que tampoco duró mucho. Manzanares, único que tocó pelo, oreja a cada uno de su lote; López Simón pudo haberlo hecho también pero se atropelló, Ponce sin opciones.
| Foto Aplausos |
| Manzanares - Foto Aplausos |
Con ese, con el 5o, Manzanares dibujó el toreo desde el capote, mimo, suavidad, naturalidad y despaciosidad, sosteniendo y administrando, con unos pases de pecho de cartel, monumentales. En su primero, debió aplicar más técnica y oficio para suplir la falta de rítmo y arreones del toro que protestaba en la muleta. En los dos recetó sendos estoconazos, uno recibiendo y el otro al volapié, de efectos inmediatos, rodados sin puntilla. Resultado, oreja y oreja.
| Ponce - Foto Aplausos |
contenido alguno. Ovacionado. Y López Simón, atarantado,atropellado, dejando que las ganas le ganen, pulcro y templado en su primero pero alargó la faena y pinchó. Con el otro, iba por buen camino la faena, el toro trasmitió, tuvo tranco y galope, pero su terreno ya se quedaba corto, se fue apagando, y optó por el arrimón cuando ya la labor esta concluida, oyó pitos. Tras la espada en buen sitio hubo leve petición de trofeo. Ovacionado.
| López Simón - Foto Aplausos |
viernes, 15 de julio de 2016
Ponce dona por la memoria de Víctor Barrio
El maestro Enrique Ponce, profundamente afectado por la muerte en la plaza de su compañero Víctor Barrio, ha decidido hacer un homenaje personal a este torero en la corrida que toreará el próximo 17 de agosto en Cantalejo, localidad segoviana muy cercana a Sepulveda, de donde es natural el torero desaparecido.
Ponce tendrá el gesto de donar los honorarios de esa corrida a la familia del torero con la intención de que se destinen a erigir un monumento en honor a Víctor Barrio en su pueblo natal, tal y como ha anunciado en COPE hace unos minutos en una entrevista realizada en el programa 'La Linterna' por Juan Pablo Colmenarejo.
lunes, 20 de junio de 2016
Ponce, encerrona 'mélange' en Istrés
@magalyzapatapor J.A. del Moral · 20/06/2016
Istres (Francia). Ponce se sublima genialmente en una histórica tarde con seis toros en solitario
Plaza de toros de Istres (Francia). Domingo 19 de junio de 2016. Tarde soleada con viento endemoniado en distintos grados de intensidad y lleno absoluto.
Seis toros de dos ganaderías, Juan Pedro Domecq (primero, tercero y quinto) y Núñez del Cuvillo (segundo, cuarto y sexto), de perfectas hechuras a ambos encastes. El que abrió plaza resultó muy noble y encastado. El segundo, manso en el primer tercio y temperamental aunque franco con cierto genio en el último. El tercero, tan noble como encastado hasta ser premiado con vuelta al ruedo en su arrastre. El cuarto, excepcional por su bravura y su clase, fue indultado. Noble aunque muy flojo a consecuencia de un mal puyazo. Y sexto, solamente noble por el lado derecho y de corta duración.
Único espada, Enrique Ponce (amapola y oro, y de smoking negro durante la lidia de los dos últimos toros): Estocada caída y descabello, oreja. Pinchazo y estocada, oreja. Gran estocada en la suerte de recibir, dos orejas y rabo. Tras simular la suerte de matar con una banderilla por haber sido indultado, dos orejas y rabo. Estocada de lenta y perfecta ejecución, oreja. Estocada y dos descabellos, oreja. Salió a hombros de su gran peón de mayor confianza, Mariano de la Viña, en medio de una indescriptible apoteosis.
Enrique Ponce brindó al público el primer y último toro. El tercero al empresario Bernard Marsella.
El cuarto a Gullaume Fracois, presidente de la comisión taurina de Mont de Marsan. Y el quinto a Antonio Chvarri.
La corrida fue amenizada antes de comenzar la lidia y en algunos intermedios como en el paseíllo y durante las faenas de muleta por la banda-orquesta de Istres, acompañados del barítono Frederic Cornille y por el Coro del Conservatorio de Burdeos en memorables intervenciones. Las piezas interpretadas fueron la Marcha del Toreador de la ópera Carmen durante el paseíllo, la banda sonora de la película La Misión, “A degüello” de la película Rio Bravo. La banda sonora de la película 1492. La marcha procesional de paso de palio “Caridad del Guadalquivir”, “El Águila Negra” de la cantante francesa Bárbara y el Concierto de Aranjuez. Y La Salve Rociera tras el arrastre de tercer toro. Sobresalientes: Jéremy Banti y Saleri.
Las cuadrillas de picadores y banderilleros rayaron a gran altura, sin duda estimulados por la memorable actuación del gran maestro. A caballo destacaron el debutante en corrida de toros Andrés Nieto, José Palomares, Agustín Collado y Manuel Quinta. Y en tanto en la brega como en palos, Mariano de la Viña, Jocho, Paco Cervantes, Raúl Blázquez y Emilio Fernández.
Cuantos asistimos ayer en la moderna plaza de Istres y para nuestra inmensa suerte a la última corrida de su feria, jamás podremos olvidar lo vivido, sentido, gozado y hasta sufrido durante este singularísimo festejo que protagonizó de principio a fin el gran maestro valenciano Enrique Ponce quien, quizá y sin quizá, tuvo la actuación más completa y gloriosa de su larguísima vida profesional. También para quien subscribe esta cónica, la de ayer fue la tarde más brillante de su larga vida como crítico y aficionado.
Y eso que a Istres llegamos con indisimulada preocupación, a sabiendas de que en este día tan señalado en el calendario, íbamos a padecer y más intensamente que nadie el gran torero, un vendaval inmisericorde del llamado Mistral tantas veces desatado en la región. Un viento cuasi indomeñable que sopló en frecuentes rachas con enorme intensidad.
Este grave inconveniente nos hizo pensar que, a la postre, sería la más que posible causa de haber imposibilitado en su mayor parte el lucimiento del excepcional matador. Pero lejos de suceder esto, la asombrosa maestría, la infinita paciencia y la portentosa seguridad en sí mismo de Enrique Ponce a lo largo y a lo ancho de su intervención obraron el milagro de superar cuasi por completo tan adverso accidente climatológico. Claro que, tanto el mismo Ponce como muchos de los presentes entre barreras, pensamos hasta donde podría haber llegado el acontecimiento de haberse celebrado en una tarde calmada. Sin embargo, la increíble y hasta milagrosa superación de tan penosa circunstancia, fue un valor añadido al incuestionable mérito del grandioso artista.
Y digo grandioso porque de arte mayor, de arte entre las más bellas artes, podemos calificar lo que llevó a cabo Enrique desde el principio hasta el final de su memorable y por todo histórica actuación. Y mira que le hemos visto centenares y hasta miles de tardes para las antologías desde cualquier punto de vista de su personal tauromaquia que abarca todas las virtudes y en el más alto grado que un torero pueda atesorar. Pero la de ayer fue la más gloriosa de su vida y de la nuestra.
A estas alturas de su vida profesional, a Ponce le falta matar trece toros más para superar el record de Lagartijo El Grande, pues Enrique lleva matados hasta ayer mismo 4.674 toros y el gran diestro cordobés llego a matar en su vida 4.687. Pero con ser mucho todo esto, tales abismales cifras son lo de menos… Lo demás fue como y cuanto toreó ayer Enrique, sobre todo con la muleta porque, con el capote, aunque cuajó lances de varias marcas tanto en sus recibos como en quites, incluso una larga cambiada de rosillas en el saludo al quinto toro, el viento reinante molesto muchísimo más con el percal dados los distintos tamaños de ambos engaños.
Daría para un largo libro enumerar detallada y minuciosamente todo el repertorio de muletazos de todas las marcas que ayer logró plasmar el más grande de los toreros que jamás habrán existido a lo largo de la historia en sus seis faenas de muleta. Pero no queremos ni debemos dejar de comentar las condiciones de cada uno los seis toros porque en los seis se acopló como un guante de seda a las seis “manos” con tanta precisión como inaudita belleza, gracias a su inmensa e inteligentísima capacidad lidiadora, a su saber administrarlo todo con tamaña precisión, a su siempre inmaculado y lentísimo temple, a su exclusiva naturalidad, a su proverbial elegancia y a su porte físico que en Ponce es el propio de una eterna juventud.
Solo los elegidos por Dios pueden llegar a tan inaccesibles cotas de poder y de plasmarlo todo con tamaña facilidad. Esa facilidad que en Ponce empezó a ser para muchos un inconveniente, pero que a lo largo del tiempo se ha ido reconociendo como algo sobrenatural.
Por eso pudo llevar a cabo seis grandes faenas frente a las diversas condiciones de sus enemigos aunque ayer, por suerte y por tino del mismo torero al elegirlos personalmente con suprema sabiduría, la verdad es que el comportamiento del ganado fue en su mayor parte excelente.
Así la del por todo irreprochable el de Juan Pedro Domecq que abrió plaza y boca. No por cierto el segundo, de Cuvillo, que fue el más difícil por su temperamental embestir a la vez con casta y con genio, ambas condiciones perfectamente resueltas y abracadas por Enrique hasta lograr la que, en mi opinión, fue la faena más importante de la tarde. De estos dos primeros toros, podría haber cortado sus segundas orejas si los hubiera matado pronto y bien. Pero una vez arrastrados, ya había sumado dos cartílagos y merecido salir a hombros.
Llegaron después los dos toros y las dos faenas más bellas, más completas, más redondas y más variadas a la vez que más inspiradas faenas de la corrida frente al tercero, de Juan Pedro, del que cortó los máximos trofeos; y al cuarto, de Cuvillo, que indultó en medio de un indescriptible delirio del público y de cuantos tuvimos la suerte de poder ver la corrida entre barreras.
Yo no había visto nunca en mi mida ver llorar de emoción a tanta gente. Como tampoco ver con tanta nitidez cómo Enrique se fue inspirando al compás de las músicas que amenizaron ambas obras para el recuerdo imborrable por su sentimiento – ese soñar el toreo y hacerlo realidad – y por el alma que puso al servicio de su arte en un maridaje de ilusión y de placer tan celestial como real.
Esa exclusiva virtud de Ponce que le lleva a llenar la escena por completo, tanto mientras torea como en las pausas, en los tiempos y en los espacios vedados al resto de la torería porque nadie salvo él es capaz de ser tan gran torero como tan gran bailarín al mismo tiempo, ayer alcanzaron la máxima expresión hasta el punto de hacernos soñar despiertos. Tanto fue así, que mientras Enrique daba la vuelta al ruedo, muchos nos abrazamos para mejor comunicarnos las inmensa felicidad que habíamos compartido en un hermanamiento humano de proporciones gigantescas.
Con los dos últimos toros, con menor entidad si por juego los comparamos con los dos anteriores, no llegamos a tanto aunque tampoco lo que hizo desmereció lo ya hecho. Fue entonces cuando, antes de que saltara el quinto a la arena, Ponce salió vestido de smoking para darse le caprichoso gusto de torear como si en vez de una plaza de toros lo hubiera hecho en el gran salón de baile de un Palacio Real. Esta sorpresa fue la guinda del pastel. La gran anécdota de la corrida. Seguro que ese ver torear a Enrique vestido de etiqueta recorrerá y llenará las páginas y los espacios televisivos de toda la prensa y de todos los medios visuales del mundo. Un homenaje a sí mismo. Un saberse comportar a
la vez como un grandioso torero y como un ser humano irrepetible.Un ángel hecho torero. Un hombre hecho semidiós. Un artista no solo por cuanto hace frente a los toros sino por cuanto es en sí mismo, tanto en los escenarios como en la vida más sencilla y más real. Una persona para las antologías más brillantes de la historia de la humanidad por su infinita bondad.



















