Por Magaly Zapata
Hoy se cerró con broche triunfal la Feria de Puquio con la salida a hombros de Julio Alguiar y Jesús Enrique Colombo. La novillera Olga Casado abandonó el ruedo tras despachar a su primero. Huida inesperada -o espantá que decían antaño- que no nos pareció correlato con lo visto en su percance y por ahí empezaremos.
Estábamos en el 3o para la novillera española Casado. Un negro de San Pedro 644, cómodo de cabeza y acomodado que se movía, lo hizo en el saludo con el capote, fue más un tanteo para fijarlo en su percal. Salía suelto y contrario. Retrocedía y perdió pies, el astado siguio el capote pero ella se levantó -error- y se dejó ver, fue cuando el astado la buscó, y le pegó un golpe y aventón que la hizo volar por los aires. El primero que echó el capote en su auxilio fue Colombo y se lo quitó de encima en su caída. Y mientras se recuperaba se encargó de la lidia. Pelea bien en el caballo el astado pero llegó reservón en banderillas. La novillera tomó la muleta y estentóreas eran las indicaciones de su apoderado desde el callejón - aquí se viene a dar examen no a pasar clases de escuelita- solo con la zurda y la espada de ayuda para extenderla. Evidente desconfianza. Los naturales de uno en uno sin mayor entrega ni gracia y sin confiarse. Dos pinchazos y media tendida con Colombo apuntando, otra más y varios descabellos. Silencio. La vemos pasar delante nuestro en el callejón rumbo al patio de cuadrillas. Después nos enteramos que el destino era el hospital vía evacuación en ambulancia. Tan grave no era porque el apoderado volvió y no la acompañó. Trascendió que le hicieron estudios porque se quejaba de dolor en el abdomen. No volvió a despachar el cierra feria. El paso de la novillera Casado por Puquio fue de más pena que gloria, dejó ver bisoñez y poca condición aún para esto, quizás más adelante.
Y como esta crónica va en desorden seguiré por quien despachó al sexto al anunciarse por megafonía que Olga no comparecía, el gentío oyó Colombo y el júbilo se apoderó de las almas en la nocturnidad del ruedo. Salió uno de San José del Monte, novillo cómodo de cabeza pero con arrobas y su edad bien puesta. Quizás eso originó la huida. Lances a la Verónica de recibo que tuvieron ritmo y compás. En banderillas brindó espectáculo y en muleta entendió al novillo y lo trasteó templado en los medios. La gente aplaudía y jaleaba. No fue mejor el pitón izquierdo de ahí que no se prodigara. Estoconazo del día y dos orejas.
En los anteriores de su lote ordinario no había tocado pelo. Fueron de Ramos. Gazapón y deslucido el primero que se entableró pronto. Encendió a la gente con las banderillas. Primer par andando hacia atrás para sacarlo de tablas. Segundo de dentro afuera porque se en tableróy el tercero al violín. Pinchó y arriba. Fue manso. Con el otro tampoco tuvo lucimiento salvo en banderillas. Iba rebrincado, justo de fuerzas y bajo de casta, los muletazos salen sin exigir, si tuvo virtud fue moverse y eso aprovechó el venezolano. Pincho hondo y entera. En la otra se volcó pero entró a mitad. Silencio.
Julio Alguiar empezó a escribir su historia en su tierra. Con el segundo mostró actitud de sobreponerse al infortunio de tener un toro que se abrigó en tablas tras embestir en el caballo y romperse ahí demasiado y dos veces. Tras eso se apencó en tablas y como pudo trasteó en ese terreno, robándole muletazos que tomaba por abajo. Le dio mínima posibilidad y el torero la supo aprovechar. Despachó recibiendo cayó entera y fue efectiva. Oreja
Con el 5o estuvo enfibrado. Alcanzó a dibujar muletazos importantes. Salia de la suerte con la cara arriba y supo atacar para dar fluidez. Se entendieron. Fue agradecido porque le hizo las cosas bien, bien colocado y buscando las vueltas para meterlo en muleta y tirar de las nobles embestidas. Porque si algo tuvo el toro fue nobleza y aunque en tablas aceptó el reto. Tras pinchazo petición y oreja merecida. Brindó a don Alfonso Chumpitaz porque a la casa ganadera acude desde sus inicios agradeceio el apoyo recibido del ganadero Fidel Sánchez.
Con la premiacion de triunfadores terminó la feria en la que Colombo cortó un total de 6 orejas, Casado con 3 y Alguiar con 2. De ahí que premiado como triunfador del serial fue el venezolano, mención especial al local Alguiar y mejor tiró el de vuelta al ruedo de Ramos.
Tras ello ocurrió la salida por la puerta grande que permitieron las 4 orejas cortadas a los toros de triunfadores de San José del Monte en la de cierre de Puquio.
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