"Un lujo de tentadero. En la tienta se prueban vacas que de ser aprobadas por el ganadero se cruzarán con el semental elegido para convertirse en madres de toros bravos. Alquimia genética con la reata como hilo conductor que ofrece una radiografía de cada casa ganadera. Y esta fue sobresaliente. Fueron vacas de alta nota que nos regalaron su bravura con clase, aquella que envuelve nobleza, boyantía, fijeza, ritmo y compás en su acometividad por abajo, entrega sin remilgos. Fui feliz..."
Lujo detentadero en la ganadería Paiján con el Centro Taurino de Lima
Por Magaly
Zapata
El sábado 22 de agosto vivimos una de esas mágicas jornadas de campo en la ganadería Paiján. Un lujo de tentadero. En la tienta se prueban vacas que de ser aprobadas por el ganadero se cruzarán con el semental elegido para convertirse en madres de toros bravos. Alquimia genética con la reata como hilo conductor que ofrece una radiografía de cada casa ganadera. Y esta fue sobresaliente. Fueron vacas de alta nota que nos regalaron su bravura con clase, aquella que envuelve nobleza, boyantía, fijeza, ritmo y compás en su acometividad por abajo, entrega sin remilgos.
Fui feliz al conocer el linaje o reata de las 2 primeras: hijas del indultado por Galdós en Cutervo 2023 la tarde que con Roca Rey y Rivera del Pilar cortaron 10 orejas, 2 rabos y un toro de vuelta al ruedo: “levitamos y cruzamos a un elevado plano sensorial y espiritual al que solo el arte del toreo te puede llevar” dije entonces.
La extraordinaria 1ª era hermana de padre
del 276 al que Castella cortó 2 orejas y se llevó el Escapulario 2023. Ambos
hijos del 585, que a su vez era hermano de padre del 240, Lanudo, indultado en
Acho 2018, padre de 2 ganadores del Escapulario: 271 Lúcumo y 15 Saleroso,
ambos premiados con la vuelta al ruedo. Pero hubo otras 2 descendientes del toro Nacional indultado por Galdós en La Esperanza en la Feria del Reencuentro
2021. Tres ´Escapularios de Plata’ son
el estandarte en sus 44 años de historia, su presente de éxitos ante un
ilusionante futuro visto en la tienta.Y como si todo eso fuera poco, los ganaderos nos pasearon para ver las madres con sus becerros en el campo, los toros de camadas venideras y “la realeza”, las vacas más importantes que han dejado simiente en la ganadería. Feliz de encontrar en un cerrado a la que llamé ‘La Blanca’, cuando en mi visita del 2018 la vi embestir con son de toro bravo como relaté en mi crónica. Feliz de ver que lo vislumbrado hace 8 años se convirtió en realidad y vive como madre de toros bravos, con el mimo y cuidado de ser el origen de una estirpe. Aquel 2018 fuimos por invitación del ganadero y fue un día de campo organizado por el Centro Taurino de Lima.
En el toreo todo tiene consonancia, curiosidad o coincidencia, para mí son sus hilos rojos. Esta vez el destino quiso que llegara por invitación de una nueva integrante de la más que centenaria institución, Lucía Pissani.
Enhorabuena a su actual presidente
Fernando Cruz por su gestión y la organizadora del paseo, Ana Ma. Paccini, y por seguir el hilo, me llega el recuerdo del
entrañable don Raúl de la Puente Raygada, cronista y ex presidente de esa
institución, que coronaba cada momento taurino importante con su brindis, aquí
replicado para cerrar esta historia, porque emociona celebrar entre buenos
taurinos la pasión por la bravura, por el toro de lidia, por los buenos
ganaderos y su descendencia… ¡Fuego!



