Fuente AltoroMéxico
La última corrida se celebró el domingo 9 de marzo de 2025
La Plaza México cumple hoy un año sin toros, ya que la última corrida tuvo lugar el domingo 9 de marzo de 2025, en aquella tarde en que torearon la rejoneadora Stefanía Uribe, Paola San Román y la española Rocío Romero, quienes lidiaron dos novillos de Marrón para rejones, y cuatro toros de Campo Hermoso.
Al los nueve días de este festejo, el 18 de marzo, se aprobó la llamada "Corrida sin violencia" en el Congreso de los Diputados de la Ciudad de México, una prohibición encubierta cargada de cinismo, que ha mantenido cerrada a la Plaza México para el toreo.
Quienes han seguido de cerca estos acontecimientos, afirman que habrá que esperar a que la jefa de gobierno Clara Brugada termine su mandato en 2030, para ver si entonces cambian las aguas políticas y se puede promover la revocación por la misma vía.
Será necesario tener paciencia y esperanza, así como estrategia política y mediática, en aras de que el derecho a libertad de los miles de aficionados taurinos, sea restituido y la Fiesta Brava vuelva a la plaza más grande del mundo
La última corrida se celebró el domingo 9 de marzo de 2025
La Plaza México cumple hoy un año sin toros, ya que la última corrida tuvo lugar el domingo 9 de marzo de 2025, en aquella tarde en que torearon la rejoneadora Stefanía Uribe, Paola San Román y la española Rocío Romero, quienes lidiaron dos novillos de Marrón para rejones, y cuatro toros de Campo Hermoso.
Al los nueve días de este festejo, el 18 de marzo, se aprobó la llamada "Corrida sin violencia" en el Congreso de los Diputados de la Ciudad de México, una prohibición encubierta cargada de cinismo, que ha mantenido cerrada a la Plaza México para el toreo.
Quienes han seguido de cerca estos acontecimientos, afirman que habrá que esperar a que la jefa de gobierno Clara Brugada termine su mandato en 2030, para ver si entonces cambian las aguas políticas y se puede promover la revocación por la misma vía.
Será necesario tener paciencia y esperanza, así como estrategia política y mediática, en aras de que el derecho a libertad de los miles de aficionados taurinos, sea restituido y la Fiesta Brava vuelva a la plaza más grande del mundo
