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sábado, 30 de enero de 2016

Feliz cumpleaños Acho

Feliz cumpleaños mi querida Plaza de toros del Acho....

Hoy celebras tu día inaugural enhiesta y orgullosa de tu historia.

Brindo con mi peruanisimo pisco por ti, serenata oyendo tu pasodoble 250 años Acho Sesquibicentenaria!!!

viernes, 29 de enero de 2016

Toreros y personajes taurinos premiados anoche en gala sesquibicentenaria en Acho

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Anoche la Beneficencia de Lima organizó una gala de celebración por los 250 años de la Plaza de Acho en la que se presentó el cartel oficial de los festejos así como se realizó la concesión de una medalla de plata en reconocimientos a los personajes de la fiesta que en estos años han participado y aportado.

Es así que se premió a los matadores de toros ganadores del Escapulario de Oro, desfilaron a recoger su medalla los diestros Rafael Puga, Pablo Salas, Freddy Villafuerte, Rafael Gastañeta y Andrés Roca Rey, el más reciente en conquistarlo.

También se reconoció a las ganaderías y sus representantes que obtuvieron el Escapulario de Plata, entre los que recogieron estaban el Dr. Roberto Puga, sus hijas en representación de Montegrande y el ganadero Juan Manuel Roca Rey.

Entre los personajes taurinos, recibieron el merecido reconocimiento el Dr. Marcial Ayaipoma, don Moisés Espinoza, el Dr. Andrés León por el capítulo de medicina taurina, entre otros profesionales del toro destacados en la historia.

De forma especial se premió al artista plástico Gerardo Chávez, creador del cartel del Sesquibicentenario.

El presidente de la institución anunció que el coso saldrá a licitación así como el inicio de las actividades de celebración que se harán durante el año.

Cabe destacar que el coso más antiguo de América lució hermoso y sugerente por la artística iluminación que generó un incomparable marco que resaltó el extraordinario marco arquitectónico de Acho.

Anoche la Beneficencia de Lima organizó una gala de celebración por los 250 años de la Plaza de Acho en la que se presentó el cartel oficial de los festejos así como se realizó la concesión de una medalla de plata en reconocimientos a los personajes de la fiesta que en estos años han participado y aportado.

Es así que se premió a los matadores de toros ganadores del Escapulario de Oro, desfilaron a recoger su medalla los diestros Rafael Puga, Pablo Salas, Freddy Villafuerte, Rafael Gastañeta y Andrés Roca Rey, el más reciente en conquistarlo.

También se reconoció a las ganaderías y sus representantes que obtuvieron el Escapulario de Plata, entre los que recogieron estaban el Dr. Roberto Puga, sus hijas en representación de Montegrande y el ganadero Juan Manuel Roca Rey.

Entre los personajes taurinos, recibieron el merecido reconocimiento el Dr. Marcial Ayaipoma, don Moisés Espinoza, el Dr. Andrés León por el capítulo de medicina taurina, entre otros profesionales del toro destacados en la historia.  De forma especial se premió al artista plástico Gerardo Chávez, creador del cartel del Sesquibicentenario.

El presidente de la institución anunció que el coso saldrá a licitación así como el inicio de las actividades de celebración que se harán durante el año.

Cabe destacar que el coso más antiguo de América lució hermoso y sugerente por la artística iluminación que generó un incomparable marco que resaltó el extraordinario marco arquitectónico de Acho.

Acho, en Semana Grande ante su Sesquibicentenario (III)

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Anoche se cumplió en el ruedo del coso del Rímac la apertura oficial a las celebraciones por los 250 años de Acho a cargo de su propietaria la Beneficencia de Lima. Personalidades del mundo local del toro y algunos aficionados acudieron a la invitación para festejar la efeméride.

Con este motivo, continuamos con nuestro recuento de las historias del Acho, de Lima y del Perú, en lo que nos toca en esta tercera entrega:

La segunda mitad del Siglo XX...

En la primera parte de la segunda mitad del Siglo XX en Lima se contaba con amplia difusión de los toros en prensa escrita a través de páginas en El Comercio, La Prensa y La Crónica, en televisión y en radio, programas de Luis Cayo, eran muy sintonizados por los aficionados.

Incluso los medios generales ofrecían noticias sociales de los toreros durante su estancia en la capital. Los peruanos vieron imágenes del maestro Curro Romero bailando marinera de Lima en las páginas de la revista Caretas de la época; el diario Expreso publicó en su momento un reportaje fotográfico del Rey Pelé y el recordado Francisco Rivera “Paquirri” jugando una pinchanguita en el club Cristal del Rímac, amistad que propicio el futbolista Ramón Mifflin que fue amigo personal de Paquirri, incluso vivió en su casa de Cantora, como nos contó en el programa Tertulias Taurinas de Radio Ovación.

La más reciente, si se puede decir así, aunque ya han pasado casi 20 años es aquella portada de Caretas con El Juli: Llegó el fenómeno del niño... Hasta hace un año que un torero volvió a ganar esa portada, el maestro Manzanares, ídolo en Lima. Fue por su muerte, no por un triunfo de puerta grande en Acho. Lamentable.

Llegaría el velascato desde 1968, un gobierno militar de izquierdas, con dos acciones que marcarían los toros en Acho y en el país. La reforma agraria (junio 1969) que casi desintegró por completo y con los años la ganadería nacional; y el intento de prohibición en el año 1973 de los toros porque lo creían espectáculo extranjero. La afición respondió y el agua no llegó al río, más aún avalado por el triunfo del torero peruano Rafael Puga el domingo 11 de noviembre en Acho con el toro peruano “Rebujino” de “La Viña”, lidiado en sexto lugar, por la que se le concedió las dos orejas y rabo tras apoteósica faena.


Un año antes, los aficionados vivieron un domingo de verano en el año 1972 que quedaría marcado en la memoria colectiva: La encerrona en Acho del maestro Ángel Teruel con motivo de devolver a Lima y su afición el cariño de adoptarlo como  "Torero de Lima". “Una tarde de pundonor y calidad, hermosa dimensión humana, Teruel y la angustia del triunfador” señalaban las crónicas de la época.

Esos años crecía la ciudad de Lima. Surgió el distrito Villa el Salvador al Sur de la capital y en un año ya contaba con 109,165 habitantes. Nace también Canto Grande (por invasión proveniente de Lurín), lo que hoy es el macro distrito de San Juan de Lurigancho al Este de la ciudad. Y a pesar de las prácticas controladoras de la información en aquella época, los medios seguían informando de los toros en Acho y de los toreros en Lima.

Llegaron los años 80. Vuelve la democracia al Perú y también empieza la violencia terrorista y genocida. El arquitecto Fernando Belaúnde Terry fue el mandatario que siempre mostró abiertamente su afición a la fiesta de los toros, avalándola con su presencia en Acho y con acciones legales que la favorecieran.  

El censo de 1981 arroja 4´608,00 habitantes en Lima, 42% migrantes. Surge el Conflicto en la Cordillera del Cóndor con el Ecuador.

En 1984 a través de un Decreto Supremo el presidente Belaúnde declaró de interés nacional la crianza de ganado vacuno de lidia, y por tanto “Especie a Preservar”.



Esa década en Acho triunfan Paquirri,  Curro Vázquez, Paco Ojeda, Antonio José Galán, José Mari Manzanares, Ortega Cano y El Niño de la Capea en tardes de llenos de bandera.  Fiesta dentro y fuera de Acho.  Los toreros eran ídolos y compartían semanas con los aficionados en la ciudad. Todavía las corridas en su mayoría se dan con ganaderías peruanas.

Entramos a los  años 90 con la caída del muro de Berlín y la incursión del fujimorismo en la arena política. En Acho, se estrenaba la empresa Deltron a mitad de la década,  con la novedad de importar ganado mexicano. 
Son los años y los triunfos de toreros como Víctor Mendes, Freddy Villafuerte, Pablo Salas, Emilio Muñoz, Enrique Ponce, Vicente Barrera, Rafael Gastañeta,  Manuel Caballero y  El Juli en década de insurgencia de la leyenda de Enrique Ponce en Acho, último en ostentar la vitola de "Torero de Lima". 

Década que, sea por los cambios políticos, la crisis económica que dejó el gobierno aprista del 85-90, o porque los toros dejaron de interesar a los nuevos limeños, Acho empezó a registrar menos ingreso de público. Los medios dejaron de reflejar en portadas y reportajes a toros y toreros.

Es aquí que los hijos de los migrados, al que llaman ‘el nuevo limeño’, se aleja del patrón cultural de sus padres, especialmente en lo que se refiere a conservar sus tradiciones, que coincidiendo en un punto con el limeño clásico, tenía los toros entre sus gustos.


En esta década se cuenta que fue la goyesca de 1990 –única en la historia de Acho- de los últimos grandes llenos que ha tenido el coso del Rímac, con el papel agotado. Organizada por el matador Antonio José Galán ante su retirada y al tiempo que cumplía 20 años de su presentación en Acho. Alternó con el matador Roberto Domínguez.  Lo vemos  pletórico al cortar dos apéndices  en el último festival que toreó en Acho, el 27 de noviembre de  1999.

jueves, 28 de enero de 2016

Acho esta noche

Llegamos en punto de la hora señalada en la invitación y podemos disfrutar de tu belleza, querida plaza de toros de Acho.
Esta noche que tu propietaria te celebra el cumpleaños adelantado, vine a verte y disfrutarte, con suerte sin gente, lo hermosa que te ves artísticamente iluminada y decorado con gusto tu arena que tantos valientes pisaron y hasta su sangre derramaron.

Olé por ellos, olé por ti que generosa nos ofreces tu arte atesorado en tu vieja arquería y tus pilarones de adobe que sostienen el paso de la historia.

Acho, en Semana Grande ante su Sesquibicentenario (II)

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Ayer rompimos fuegos con los festejos en torno a los 250 años de la plaza de toros del Acho que se cumplirán este sábado 30 de enero en este año 2016. La reunión fue en la peña Centro Taurino de Lima, décana de las instituciones taurinas del Perú con más de 100 años de vida institucional. Allí disertó anoche el Dr. Héctor López Martínez sobre la historia de nuestra plaza de toros y como es y será parte de la historia del país. Por eso y con este motivo, continuamos con nuestro homenaje histórico del coso más antiguo de América en días de su Sesquibicentenario.


El Siglo XX en la plaza de toros del Acho…

En 1900 Lima tenía 130 mil habitantes y había entrado al siglo XX con la secuela amarga de la Guerra del Pacífico, un país yacente según Basadre, en tiempos de reconstrucción de la que no fue ajena el Acho.

Fue tiempo en que se instaló la polémica entre aficionados, pica sí, pica no. Aunque el deseo creciente era contar con el primer tercio “a la española” y que las corridas pudieran ser a usanza de las regidas por el reglamento de Madrid de 1880.


Fue el 13 de abril de 1902 que se anunció en Acho que 4 de 6 toros serían picados por los varilargueros españoles Manuel Martínez “Agujetas” y Lucas Rondero “Luquillas” a órdenes de Bonarillo y Algabeño Chico. Recibieron 18 puyazos y mataron 4 caballos. Los diarios destacaban la labor de Agujetas que marcaría un hito en la historia taurina limeña por más de tres lustros. Ese día se instaló la Suerte de Varas en competencia con la Suerte Nacional, que con el tiempo se perdió.

En 1905 llega el tranvía eléctrico a la ciudad de Lima que aproximó a los distritos de Miraflores, el Barranco, los Chorrillos y el Callao. Y en el año 1906 llegó el matador español Vicente Pastor a la ciudad de los Virreyes. Admirado por Alfonso XIII y reconocido por la Villa y Corte de Madrid, acusó el bache de novillero a matador y emigró “desesperado para no ir a para al montón del olvido, renuncié hasta de mis amores, dijo, y me embarqué al Perú”.

En 1908 se filma la primera corrida de toros en el país toreaban “Gordito” Bonarillo y Padilla con toros de Chocas. Acho ya costaba 6,500 soles por el año de alquiler. La población capitalina se incrementó a 154,617 personas.

España taurina empezaría a vivir la revolución del toreo en manos de Belmonte y América viviría el desembarco del primero de la Dinastía Bienvenida, el Papa Negro.

A Lima llegó en 1916, abucheado en su presentación, se encerró con seis el domingo 13 de febrero de ese año y ¡ocurrió el Milagro! Estuvo sensacional, toreando, bregando, banderilleando. Los que protestaron arrojaron cencerros y campanas al ruedo. En unos años volvería como mentor de sus hijos.

A finales del año, el 24 de diciembre, se presentó en Acho que lució un lleno de bandera, la primera figura en apogeo de su fama que Lima vio, el mexicano Rodolfo Gaona. El aforo entonces era de 10 mil personas, como hoy. El León de las Aldamas era fino y garboso, con indescriptible belleza plástica en su toreo. Cortó oreja y cola esa tarde.


Al año siguiente, 1917, Acho vería debutar a Belmonte, vino cinco temporadas más. Conquistó a los limeños dentro y fuera del ruedo. Belmonte traspasó las fronteras circulares de la arena y se convirtió en un ídolo del pueblo que lo fue a despedir en multitudes.

Tiempos en que en Lima repicó –como en España- la edad de oro del toreo. Joselito Gómez Ortega, El Gallo, toreó en Acho el 14 de diciembre de 1919, no estuvo fino y del tendido gritaron Viva Belmonte. Actuó 10 tardes y mató 27 toros. Acho fue la única plaza fuera de España en la que toreó.

Cuenta López Martínez que el traje que vistió la fatídica tarde de Talavera fue confeccionado en Lima. Un año después llegaría su hermano “El Divino Calvo” y al año, Ignacio Sánchez Mejías.

Del 1920 a 1931 se duplicó la población de mestizos en Lima, de 71,688 a 144,527 habitantes en tanto que la de blancos se incrementó en 30% alcanzando 94,998. En 1938 el registro unifica blancos y mestizos, censados fueron 370,643.

 Entrando a la década del 30 y del 40 llegarían las figuras del momento, Cayetano Ordoñez, Vicente Barrera, Joaquín Rodríguez “Cagancho”, Victoriano de la Serna, Fermín Espinoza “Armillita”, Domingo Ortega, Lorenzo Garza entre muchos otros. De lo nacionales Sussoni, Elías Chávez, El Nene, Montani, Rovira… y el surgimiento de la Dios Rubia del Toreo.

Acho repercutía en la sociedad grandemente, tertulias
y convivios de la ciudad que por su vinculación se convirtió también en una sociedad taurina porque los toros estaban de moda en Lima. Y los limeños crecían su afición y conocimientos en los tentaderos de aficionados. Acho, y la tradición taurina limeña, eran el archivo del criollismo como dijo Antonio Garland.

Cuando España vivía su post guerra civil llegó con el año 1945 la modernidad en los toros aquí. Acho sufrió una remodelación bajo la batuta de don Fernando Graña que se propuso que Lima sin abandonar su coso tradicional en sus perfiles auténticos y característicos contara con una plaza de toros amplia y cómoda, amplió su aforo a 13 mil personas y redujo el ruedo a la dimensión que muestra hoy.



Se reinauguró el 7 de enero de 1945 con los toreros españoles Rafael Ponce “Rafaelillo”, Juan Belmonte Campoy y el torero peruano Adolfo Rojas “El Nene” que tomó la alternativa, se lidiaron seis toros de “La Viña”, de propiedad de don Víctor Montero, con divisa celeste y blanca.


Poco más de un año después llegaría a la capital peruana Manolete, torero de moda, revolucionario del toreo que se presentó en Lima en uso de sus facultades de mandón del toreo. 

Su percance en México semanas antes de llegar hacía un hervidero el mentidero local. Manolete pisó suelo limeño el jueves 7 de marzo de 1946 a la 1.20 de la tarde en el aeropuerto de Limatambo. Descendió de un avión Panagra que lo trajo desde México con escala en Guayaquil. Lo recibieron más de mil aficionados. Los toros seguían estando de moda en Lima. Se presentó en Acho el 10 de marzo con Belmonte Campoy y Carlos Arruza ante toros de La Viña.

Todo este revulsivo atrajo más aficionados y posibilidad de contar con las principales figuras españolas y americanas. Acho repercutía también en la prensa de la época… Diarios, revitas, radios se ocupaban de toros y de toreros. Las revistas taurinas nacionales eran La Faena, Toros, Acho, Sol y Sombra entre otras; la página tauriana de El Comercio de los lunes y luego de La Crónica y La Prensa. Tertulias de aficionados se daban en la Asociación de Artistas Aficionados, en el Tentadero de la Legua, la camisería Melzi, el café El Patio en Huancavelica con Camaná, el restaurante Raymondi, el Hotel Maury entre otros.

A sugerencia del cronista de El Comercio Zeñó Manué, ese año también se reabrió la plaza de toros en octubre para dar inicio a la Feria del Señor de los Milagros, en homenaje al Santo Patrón de la ciudad, para que Lima cuente con una feria como sucede en las principales ciudades del orbe taurino. Con el significativo cambio para los limeños de no ver toros en verano sino en primavera.



Así fue que el sábado 12 de octubre de 1946, se inaugura la Feria de Octubre, denominada  al año siguiente “Feria del Señor de los Milagros” en homenaje al Patrón de la ciudad.  Pasean el histórico anillo Manuel Rodríguez “Manolete”, Luis Procuna y Alejandro Montani. España, México y Perú representados ante un lote mexicano de “La Punta”.  La historia cuenta que fue Procuna el que corta las dos orejas al único toro lucido de la tarde, lidiado en  
segundo lugar.
 
En esos años el país también vivía cambios que marcarían su futuro. Lima empieza a ver el surgimiento y crecimiento de los conos al Norte, al Sur y al Este. Migrados de las provincias formaron las barriadas, 97 entre 1910 al 49 (39 años) y 59 más contabilizadas en los siguientes 10 años, de 1950 al 59. Hechos que cambiarían el perfil del poblador limeño, hasta ese momento considerado un limeño clásico.

Las historias y triunfos durante la feria nazarena ya son historia reciente y los cambios sociales en la capital nos hacían ver que una nueva Lima se había conformado. Acho contaba con llenos en días de corridas, incluso novilladas. Lima tenía censado al año 1961, un millón 800 mil habitantes de los cuales la mitad habían nacido en provincias.

Pero Lima ya no sería más para los limeños. Y acaso Acho dejaría de ser, con el paso de los años, el bastión del criollismo de los limeños porque los ‘nuevos limeños’ no tendrían identificación con la celebración patronal de la capital, por venir migrados de las provincias del Perú.