Por Magaly Zapata
A 14 días calendario y no pasa nada todavía...
La
Sociedad de Beneficencia de Lima sigue haciendo mutis en torno a la concesión
en arriendo privado de la Plaza de Toros de Acho para la Feria del Señor de los
Milagros 2026. Han pasado 14 días desde que los interesados debieron presentar
el 15 de abril como fecha límite sus propuestas que fueron económicas y
taurinas.
Desde
entonces, y aquí lo comentamos, han tenido hasta dos reuniones con los tres grupos
que presentaron sus ofertas; incluso convocaron otra vez a la firma auditora externa
para que revise a cada uno. Si el modus
operandi es como en anterior proceso, esto debió tomar tres días calendario,
incluso correr en paralelo a las entrevistas. Fecha que debió vencerse esta
semana.
Sin
embargo, la demora en elegir al nuevo arrendatario de Acho y el juego en que se
encuentra la SBLM sólo pone más sombras a un proceso que -porque los faculta la
ley- esta tercera vez lo han asumido como arriendo “privado” sin hacer acto
público, ni con publicación de términos de referencia ni mínimas exigencias como sí fue en los dos anteriores
procesos que tuvieron la etiqueta de “concurso público de arrendamiento”. Mal endémico
en este hibrido que actúan como privados a conveniencia pero se cruza con
el interés de un bien público, gestionan
una propiedad Monumento Histórico del Perú y un evento que es patrimonio
cultural del país.
Ya
explicamos aquí los peligros de no anunciar al elegido lo más pronto posible.
Hacerlo esta semana sería ideal de lo contrario la exposición sería máxima ante
el sensible tema de los plazos para tramites e importación de ganado español para
el serial nazareno y el riesgo que las temperaturas climáticas en origen
empiecen a elevarse y se detone el virus del mosquito y la fiebre hemorrágica
en el ganado, algo que a todas luces parece no importarle a la alta dirección
de la Beneficencia.
Señores, si
van a esquilmar otra vez a su mejor y mayor fuente de ingresos por una sola
propiedad de las miles que posee la SBLM, es imprescindible que quienes se sientan en los sillones de las
gerencias encargadas de arrendarla se empapen y conozcan de lo que va el asunto
taurino. Algo de empatía taurina no les vendría mal. No todo es plata, también se trata de seriedad
y prestigio de la feria taurina más emblemática e importante de América.
Qué
importante sería que aparquen pretensiones exageradas pues el excesivo costo
perjudicará la asistencia de público y de los 11 mil abonados que alcanzó la
gestión de La Esperanza 2025, algo que seguramente los obnubiló de cara a sus
pretensiones 2026, pues como van las cosas sólo están induciendo a elevar
exageradamente el piso de plaza, costo que inexorablemente se traslada al
precio del abono. En ello no piensan
como tampoco en el tiempo que la empresa deberá ofrecer para el pago en cuotas,
flexibilización imprescindible.
Lo que
deseamos los aficionados es que esas 11 mil almas vuelvan a retratarse en
taquilla este año para decir que nuestra feria limeña goza de buena salud y
para ello es perentorio que los precios de abonos no se incrementen máxime
cuando en el país se vive inestabilidad política y económica en los bolsillos
de los peruanos, aunque las macro cifras que se publican digan lo
contrario. Pero todo eso se ve que les
importa poco.
Señores de la Beneficencia ¡a ver si se dan prisa!
